El huracán Otis encabeza la lista por la velocidad inédita de su intensificación. Tocó tierra el 25 de octubre de 2023 en Acapulco y Coyuca de Benítez, Guerrero, luego de pasar a categoría 5 en menos de 24 horas, un comportamiento que las dependencias federales calificaron de atípico para el Pacífico mexicano. El saldo oficial fue de 50 personas fallecidas, más de 30 desaparecidas y daños en el 80% de la infraestructura hotelera de la zona, con pérdidas estimadas en más de 35,468 mdp. De acuerdo con informes de Segob, la escasa ventana de alerta antes de que el ciclón tocara tierra incrementó la vulnerabilidad de la población costera.
El huracán Wilma representa el episodio de mayor costo para el sector asegurador en la región. El 21 de octubre de 2005 llegó como categoría 4 a Cozumel y la Riviera Maya y permaneció prácticamente estacionario durante más de 60 horas sobre la península de Yucatán, lo que multiplicó el daño sobre la infraestructura turística y aeroportuaria. Las pérdidas superaron los 2,400 mdd, según los registros citados por Conagua, cifra que lo ubica como el ciclón más costoso para las aseguradoras latinoamericanas.
Gilberto, referencia del siglo XX
Gilberto, ocurrido en septiembre de 1988, es recordado como uno de los ciclones más devastadores del siglo pasado en el país. Golpeó como categoría 5 la península de Yucatán, Tamaulipas y Nuevo León, dejó cerca de 225 personas fallecidas y a 60,000 familias sin vivienda. El desbordamiento del río Santa Catarina provocó inundaciones severas en Monterrey, episodio que las autoridades locales aún citan como referencia para la planeación hidráulica del área metropolitana.
Paulina ilustra el otro extremo del riesgo: no fue la fuerza del viento, sino la saturación de las laderas de Guerrero y Oaxaca lo que provocó la tragedia. El 8 de octubre de 1997, como categoría 4, generó deslaves que sepultaron comunidades urbanas en Acapulco, con un saldo de más de 300 fallecidos y cerca de 300,000 personas damnificadas, de acuerdo con los reportes recopilados por Cenapred. El ejemplo evidencia que la cantidad de lluvia suele ser un factor más letal que los vientos sostenidos.
El quinto episodio corresponde a un fenómeno inédito: el impacto simultáneo, el 15 de septiembre de 2013, de la tormenta tropical Manuel en el Pacífico y el huracán Ingrid, de categoría 1, en el Golfo de México. Juntos afectaron a 20 entidades del país, desbordaron ríos y provocaron aludes que dejaron 157 fallecidos, más de 1.5 millones de personas afectadas y daños por más de 3,000 mdd.
El patrón que comparten estos cinco episodios, según los organismos citados, es la combinación de lluvias acumuladas y respuesta tardía de la infraestructura de contención. Ese déficit sigue vigente en distintos puntos del país: el muro de contención del río Cazones en Poza Rica continúa sin construirse un año después de la tragedia que marcó a esa localidad veracruzana por las inundaciones.
La exposición constante de México a ciclones tropicales, tanto en el Pacífico como en el Atlántico, mantiene activos los protocolos de protección civil en distintas regiones. La Secretaría de la Defensa Nacional mantiene desplegados a 2,895 elementos activos por el paso del huracán Simon en tres estados, un operativo en curso que ilustra la exigencia de respuesta inmediata durante la actual temporada de huracanes.
