El paciente llegó a Nairobi tras un largo trayecto: recibió tratamiento en varios hospitales congoleños antes de viajar por carretera hasta Kampala, en Uganda, y de ahí volar a la capital keniana, donde aterrizó el pasado 3 de octubre. Murió el lunes y fue sepultado al día siguiente en un cementerio de la ciudad bajo medidas de seguridad reforzadas, según detalló el gobierno.
Duale precisó que de las 122 personas identificadas como contactos del caso, 108 —el 88.5%— están en cuarentena y bajo vigilancia diaria, sin que ninguna haya presentado síntomas hasta el momento. "La localización de los contactos restantes continúa, en colaboración con socios internacionales cuando es necesario, y la vigilancia se mantiene activa las 24 horas del día", indicó el funcionario en un comunicado difundido este domingo.
Las autoridades sanitarias kenianas han procesado 293 muestras correspondientes a 289 alertas distintas, de las cuales únicamente la del paciente fallecido resultó positiva al virus. El control sanitario se ha extendido a 667,675 viajeros en 26 puntos de entrada al país, 2,345 de ellos revisados en las últimas 24 horas, de acuerdo con el reporte oficial.
Pese al hallazgo, Duale insistió en que no se han impuesto restricciones a la movilidad ni a la actividad económica, y subrayó que aeropuertos, puertos marítimos y pasos fronterizos operan con normalidad y controles sanitarios reforzados.
"Kenia permanece abierta. Siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no existen restricciones de viaje, comercio, transporte o reuniones públicas, ni se han impuesto medidas de confinamiento", declaró Aden Duale, ministro de Sanidad de Kenia.
El funcionario pidió a la población "mantener la calma, pero permanecer alerta" y recordó que el ébola no se transmite por el aire, sino mediante contacto directo con sangre o fluidos corporales de personas enfermas o fallecidas por la enfermedad.
Cuarto país con un caso del brote congoleño
Kenia se convirtió en el cuarto país en registrar un caso ligado a la epidemia que afronta la RDC, después de Uganda, Francia y Países Bajos. El gobierno congoleño declaró el 15 de mayo pasado su decimoséptimo brote de ébola, calificado como el segundo más mortífero de la historia a nivel global, con 8,914 casos confirmados y 4,315 muertes según su último balance oficial. El brote también se extendió a Uganda, donde la OMS declaró su fin el 26 de agosto, tras contabilizar 20 contagios confirmados, 15 de ellos importados de la RDC, con dos muertes.
La cepa responsable, denominada Bundibugyo, carece de tratamientos médicos específicos, aunque la OMS trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos en humanos y que hasta ahora se han mostrado seguras, si bien su desarrollo podría tardar varios meses. El virus del ébola provoca fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas, y su letalidad varía según la cepa y la atención médica disponible. Mientras continúa el rastreo de contactos en Nairobi, el ministerio de Sanidad keniano mantiene la vigilancia activa como principal herramienta de contención.
