Durante el Ángelus, Castro Castro dedicó una oración a las personas desaparecidas en México, en el marco de la jornada internacional dedicada a esta problemática. “Hoy es la jornada internacional de desaparecidos y tenemos 135 mil desaparecidos en México. Muchas familias sufren enormemente y rogamos a Dios y por la intersección de María, esta realidad tan dura pudiera encontrar la solución que merece”, dijo el jerarca mexicano ante sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá.
El fenómeno de las personas no localizadas ha sido, desde hace más de una década, uno de los asuntos que distintas instancias de la Iglesia católica mexicana han colocado en su agenda pastoral, en paralelo a los reportes que sobre el tema elabora el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas. En su homilía, Castro sostuvo que los pueblos de la región enfrentan desafíos comunes, con particular énfasis en México, donde, dijo, persisten la violencia, la demagogia, la corrupción, la soledad, el materialismo, las familias heridas y la falta de esperanza entre los jóvenes. El obispo no atribuyó estos problemas a ninguna administración o partido.
La migración, eje del encuentro trinacional
Castro Castro subrayó que la migración fue uno de los temas centrales de las conversaciones entre los jerarcas, quienes acordaron analizar la realidad de la movilidad humana y la gestión migratoria entre las tres naciones. “La migración no ha de reducirse a estadísticas, políticas públicas o deberes económicos. Detrás de cada migrante hay un rostro, una historia, una familia, una esperanza. Muchas veces por desgracia, muchas heridas”, expuso el presidente de la CEM.
El obispo mexicano insistió en que la Iglesia debe mirar a las personas migrantes como hermanos cuya dignidad debe ser reconocida y protegida. “La tradición de la iglesia nos recuerda que, en los pobres, en los migrantes y en quienes viven situaciones de vulnerabilidad encontramos una manera particular de servir el rostro de Cristo”, señaló. El mensaje se inscribe en la doctrina social católica, que desde encíclicas como Rerum Novarum ha situado la atención a los más vulnerables como un mandato pastoral.
Óscar Cantú, obispo de San José, California, y presidente del Subcomité de Asuntos Hispanos de la Conferencia de Obispos Católicos de EU, llamó a fortalecer la comunión eclesial ante lo que describió como un momento de creciente relevancia para la institución. “Urge más que la iglesia católica en las Américas hable con una sola voz defendiendo el honor de nuestro señor, defendiendo la dignidad del ser humano, especialmente de los pobres y de los inmigrantes que muchas veces no tienen dónde inclinar la cabeza como el mismo señor Jesús”, expuso el prelado estadounidense.
El encuentro se produce en un contexto en que la gestión de la movilidad humana entre México, EU y Canadá atraviesa un periodo de tensión, derivado del reforzamiento de controles fronterizos y operativos migratorios. La atención de las diócesis de frontera se ha visto presionada por el flujo de personas que buscan refugio o asilo en territorio mexicano, labor que la Iglesia realiza a través de casas de migrantes y albergues gestionados por congregaciones católicas.
El encuentro no tiene, según sus organizadores, un antecedente equivalente entre las conferencias episcopales de los tres países. La Iglesia católica mexicana, a través de la CEM y de su Pastoral de Movilidad Humana, ha mantenido en los últimos sexenios una postura de acompañamiento a las caravanas de migrantes que cruzan el país desde Centroamérica hacia la frontera norte. Ese acompañamiento tuvo un episodio notorio durante las caravanas de 2018 y 2019, cuando diócesis del sur y del norte del territorio nacional habilitaron albergues para miles de personas en tránsito.
El magisterio social de la Iglesia sobre migración ha sido retomado por el papado en múltiples ocasiones. Castro Castro llamó a que las fronteras políticas entre los tres países no se conviertan en barreras para la fraternidad entre los pueblos, y confió en que este primer encuentro no se limite a un intercambio de ideas, sino que permita comprender mejor las realidades de sus pueblos y generar acciones conjuntas desde la responsabilidad pastoral.
Hasta el cierre del encuentro no se dio a conocer un documento conjunto ni un comunicado final con compromisos específicos entre las tres conferencias episcopales, por lo que las eventuales acciones pastorales conjuntas anunciadas por Castro Castro quedarían sujetas a definiciones posteriores entre las jerarquías de México, EU y Canadá. La CEM no precisó fechas para una nueva reunión ni el mecanismo de seguimiento de los acuerdos planteados en Cuernavaca.