Watts, nacida en Inglaterra y criada en Australia, recibió el reconocimiento de manos del cineasta español José Antonio Bayona, que la dirigió en "Lo imposible". Vestida de negro con dos flores blancas, la actriz recordó los rechazos que marcaron el inicio de su carrera y el peso que la industria coloca sobre la edad de las mujeres.
"A los 31 años, y tras rodar 'Mulholland Drive', muchos dijeron que todo habría terminado para mí a los 40", rememoró la intérprete. Dedicó su premio a David Lynch, director de esa película, quien le dio un papel que "ni siquiera podría haber soñado" tras diez años de rechazos.
"David Lynch me cambió la vida. Me hizo entender de otra manera lo que significa actuar, confiar en el instinto, aceptar la incertidumbre, no tener miedo de lo extraño ni de lo inexplicable. Pero más que eso, creyó en algo que había en mí antes incluso de que yo misma lo creyera, y eso es un regalo que nunca se olvida", remarcó Naomi Watts.
La actriz repasó su trabajo con directores como Michael Haneke en "Funny Games", David Cronenberg en "Promesas del Este", Alejandro González Iñárritu en "21 gramos" y Peter Jackson en "King Kong", además del propio Bayona, para quien tuvo palabras de agradecimiento especial: "Confié en ti desde el primer día", le dijo, y añadió que los recuerdos de aquel rodaje figuran "entre los más bellos" que conserva.
Bayona, por su parte, aseguró que trabajar con Watts no solo cambió su manera de dirigir a los actores, sino su forma "de entender el cine". La colaboración entre ambos en "Lo imposible" (2012), sobre el tsunami del océano Índico de 2004, le valió a la actriz una nominación al Óscar como mejor actriz.
En San Sebastián, Watts presentó también su último trabajo, "La esposa perfecta" ("The Housewife"), dirigida por Ben Shirinian, en la que interpreta a un ama de casa implicada en una investigación periodística sobre un presunto oficial nazi oculto en Nueva York. El Premio Donostia distingue trayectorias del cine internacional y en ediciones anteriores ha reconocido a figuras como Gloria Marín y Pedro Infante en la tradición del cine de la época de oro, aunque su alcance es hoy plenamente global.
Watts recibió el segundo Premio Donostia de esta edición, tras el otorgado al director alemán Werner Herzog. "Pasas la vida intentando meterte en la piel de otras personas y de alguna manera, por el camino acabas descubriendo más sobre ti. Y eso para mí es lo más maravilloso de ser actriz. Me encanta precisamente por ese motivo y sigo aprendiendo y sigo creciendo", concluyó la intérprete.