El cartel describía la velada como "grandiosa noche mexicana con 50 artistas mexicanos" y situaba al Cine Olimpia, entonces ubicado en la calle 16 de septiembre, como escenario de un espectáculo que mezclaba proyección de películas y actuación en vivo, fórmula habitual en las salas de la Ciudad de México durante la Época de Oro. En total participaron 150 estrellas en el show.
La actriz encabezaba el elenco de aquella noche con una participación humorística en un sketch, según el propio anuncio, que la calificaba como "la bellísima estrella del cine nacional". Gloria Marín y Jorge Negrete formaban entonces una de las parejas más estables del medio artístico mexicano: compartieron pantalla en 11 películas y llevaban ya varios años de relación cuando se celebró aquella función patria.
Pedro Infante aparecía presentado en el mismo cartel como "el popular galán y cantante por primera vez en México", fórmula publicitaria que reflejaba el despegue de su carrera. El cómico Jesús Martínez "Palillo" encabezaba la parte humorística del programa, que también incluía una soprano y al Ballet Nacional, además de piezas como "La bamba" y "El jarabe tapatío".
Esa misma noche, el Cine Palacio Chino, en la zona de Bucareli, ofrecía en cartelera "Hasta que perdió Jalisco", comedia ranchera protagonizada por Jorge Negrete y Gloria Marín, con funciones en tres horarios distintos. La promoción prometía la presencia de Germán Valdés "Tin Tan" y su Carnal Marcelo antes de la entonación del Himno Nacional a las once de la noche, acompañada de confeti, flores y serpentinas.
"Goce usted de una verdadera noche mexicana con el más mexicano de nuestros actores, Jorge Negrete", rezaba el anuncio de la función en el Cine Palacio Chino.
Cinco años más tarde, en 1950, Negrete interpretaría "México lindo y querido" en la película "Siempre tuya", de nuevo junto a Gloria Marín, cuando la relación de la pareja atravesaba ya una crisis que terminaría por disolverla. En octubre de 1952 Negrete contrajo matrimonio con María Félix, mientras Gloria Marín iniciaba una nueva relación con el actor Abel Salazar.
Aquel cruce de estrellas en las carteleras capitalinas recuerda otras estampas de la Época de Oro, como las conversaciones sobre arquitectura y memoria de la ciudad que Felipe Leal recogió en su libro de diálogos con Teodoro González de León. Las funciones patrias, con salas a reventar y figuras como Infante, Negrete y Marín compartiendo escenario con cómicos y cantantes, muestran el papel de la industria cinematográfica mexicana en la construcción de un imaginario nacional durante las fiestas de septiembre en la capital.
