Según la reconstrucción difundida por el medio NL Times, los funcionarios de aduanas detectaron irregularidades en el equipaje de mano del tripulante y decidieron profundizar la inspección. Ahí aparecieron 18 paquetes de un kilo cada uno, que las autoridades neerlandesas incautaron y posteriormente destruyeron. No se divulgó la identidad ni la nacionalidad del detenido, tampoco la aerolínea, el número de vuelo ni el aeropuerto mexicano de origen.
El sospechoso fue detenido y el caso fue remitido al Equipo Antidrogas de Schiphol, perteneciente a la Real Policía Militar de los Países Bajos, que según NL Times lleva la investigación bajo supervisión de la fiscalía local. El procedimiento sigue el protocolo habitual en incidentes de narcotráfico detectados en puntos de entrada aérea europeos, donde la vigilancia sobre vuelos procedentes de América Latina se ha intensificado en los últimos años.
El hallazgo en Schiphol no es un caso aislado. Ese mismo jueves, la policía de Bélgica informó del desmantelamiento de una organización criminal que importaba droga oculta en maletas transportadas en vuelos comerciales desde África y América, con descarga en el aeropuerto de Bruselas. El operativo, ejecutado el miércoles 30 de septiembre, terminó con 21 personas detenidas —19 en Bélgica y dos en Francia—, que se suman a otros dos arrestos previos realizados en Países Bajos.
La fiscalía belga había abierto esa investigación en 2025, después de que se localizaran en el aeropuerto de Bruselas-Zaventem 30 kilos de cocaína escondidos en mochilas deportivas abandonadas, procedentes de un vuelo originado en México. La coincidencia entre ambos episodios, separados por meses pero conectados por la ruta México-Europa, ilustra la persistencia de ese corredor entre las rutas de tráfico internacional detectadas por autoridades europeas.
El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías ha advertido sobre un incremento en la producción y el tráfico de drogas en Europa, particularmente de metanfetaminas, atribuido a la colaboración entre organizaciones criminales locales y estructuras del narcotráfico mexicano, según ha señalado EL UNIVERSAL. Ese diagnóstico ha alimentado un mayor escrutinio en aeropuertos como Schiphol y Bruselas-Zaventem sobre vuelos con origen en México y otros países de la región.
El episodio se inscribe en un contexto de presión sostenida por la violencia asociada al crimen organizado en México, documentada por distintos indicadores oficiales; México registra 135 muertes evitables por 100 mil habitantes, sobre la media latinoamericana, de acuerdo con cifras difundidas recientemente.
Ni las autoridades neerlandesas ni las belgas han precisado si existe vinculación directa entre el caso de Schiphol y la red desarticulada en Bruselas, aunque ambos episodios se suman al expediente de controles reforzados sobre el tráfico aéreo de cocaína hacia Europa con origen en territorio mexicano.