Nunca antes un donante ajeno a la contienda electoral había aportado una cantidad similar de forma pública, según los registros disponibles. El monto se enmarca en un ciclo que, de acuerdo con la firma AdImpact, rompió también el récord histórico de gasto en publicidad política en Estados Unidos, por encima incluso del proceso presidencial de 2024.
Las elecciones de este martes renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio de los cien escaños del Senado, además de las gubernaturas de 36 de las 50 entidades del país y numerosos cargos locales. Las encuestas previas a la jornada apuntan a una posible recomposición de fuerzas en alguna de las dos cámaras del Congreso.
Varios legisladores del Partido Demócrata anunciaron que planean investigar a Musk si recuperan el control de alguna cámara legislativa tras los comicios de medio mandato. El objetivo de esas pesquisas sería su gestión al frente del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental, instancia que después fue disuelta, así como los contratos de las empresas del magnate con el gobierno federal estadounidense y su papel en la guerra entre Rusia y Ucrania.
El financiamiento privado masivo en campañas estadounidenses no es nuevo, aunque la magnitud atribuida a Musk marca un parteaguas respecto a donantes anteriores que tampoco buscaban un cargo de elección popular. El sistema electoral de Estados Unidos permite, bajo ciertas figuras legales, aportaciones de particulares a comités que operan de forma paralela a los partidos, un esquema de debate recurrente en ese país sobre el peso del dinero privado en la vida política.
El contraste con México es nítido: aquí las aportaciones de particulares a partidos están sujetas a topes fijados por la legislación electoral y fiscalizadas por el Instituto Nacional Electoral, un modelo de financiamiento preponderantemente público que surgió tras la reforma electoral de 1996 para acotar la influencia del dinero privado en las campañas. La cifra de casi 474 millones de dólares excede con amplitud cualquier aportación individual que ese marco permitiría.
El caso llega mientras el Congreso de la Unión discute el papel del dinero y la transparencia en los órganos electorales. En días recientes, un diputado panista exigió que el INE no quede en manos afines a Morena tras la renuncia de Taddei, un debate paralelo sobre la integridad de las autoridades que organizan los comicios.
Los registros federales que sustentan el conteo de The New York Times llegan hasta el 14 de octubre, por lo que la aportación de Musk pudo crecer en las semanas finales de campaña. El desenlace de los comicios de este martes definirá si los demócratas obtienen la mayoría necesaria para abrir las investigaciones que han anunciado.