El planteamiento de Marco Fabián, exseleccionado nacional y hoy integrante de la directiva de un club en Andorra, se centra en un asunto que trasciende lo estrictamente futbolístico: la construcción de un liderazgo interno capaz de sostener a una generación de jugadores jóvenes en la exigencia de las eliminatorias y torneos internacionales. Según el exjugador, ese relevo no debería leerse como un motivo de alarma, sino como una oportunidad para consolidar una base de futbolistas que ya han competido en escenarios de presión alta.
"Líderes, siempre hay, aunque de diferentes maneras. Veo a Erik Lira como un gran líder, tanto dentro del campo como en el vestuario. Edson Álvarez y Raúl Jiménez son jugadores con mucha experiencia, que pueden apoyar y guiar a los jóvenes", declaró Marco Fabián en la entrevista. El exatacante ubica a Lira como uno de los perfiles con mayor ascendencia, y a Álvarez y Jiménez —ambos con amplio recorrido en el combinado nacional— como referentes naturales para los elementos de menor trayectoria.
El caso de Gilberto Mora se menciona como ejemplo de que el liderazgo no depende únicamente de la edad o los años de trayectoria. "Incluso Gilberto Mora, pese a su corta edad, da un gran ejemplo con su forma de trabajar y comportarse", sostuvo Marco Fabián sobre el mediocampista, citado por su disciplina y ética de trabajo dentro de la concentración nacional.
El exatacante subrayó además que el compromiso con la camiseta nacional debe ser un criterio explícito, más allá del nivel individual de cada futbolista: "Los jóvenes deben tener el compromiso de defender la camiseta nacional". La idea, según explicó, no implica descartar talento joven, sino exigirle una entrega equiparable a la de generaciones anteriores.
El contexto en el que se dan estas declaraciones no es menor. Rafael Márquez, capitán del Tri en tres Copas del Mundo entre 2002 y 2010 y con experiencia como director técnico en la cantera del Barcelona, tomó las riendas del proyecto de la selección mayor tras el Mundial de 2026, en el que México, como país sede, disputó el torneo sin necesidad de eliminatoria previa. El reto inmediato del cuerpo técnico es la construcción del proceso rumbo a la eliminatoria de la Concacaf para el Mundial 2030, que se disputará en Marruecos, España y Portugal.
La selección mexicana masculina ha vivido en las últimas dos décadas un patrón recurrente de cuestionamientos sobre su liderazgo interno, particularmente tras las eliminaciones en octavos de final en los mundiales de 2014, 2018 y 2022, cada una bajo el mando de un director técnico distinto. La salida temprana del Mundial de 2022 en Catar reavivó el debate sobre la falta de figuras de peso en el vestuario, discusión que resurge ahora con el inicio del ciclo de Márquez.
El propio Marco Fabián disputó dos Copas del Mundo con la selección nacional, en 2014 y 2018, y fue parte de generaciones señaladas en su momento por la falta de liderazgo colectivo, un antecedente que da peso a su lectura del actual relevo. Su diagnóstico coincide con el tipo de jerarquía que la prensa deportiva atribuye al propio Márquez, quien portó el gafete como jugador en el máximo escenario internacional.
Hasta el momento no existe una lista oficial de capitanes o liderazgos designados de manera formal para el ciclo de Márquez, que apenas comienza a delinear su cuerpo técnico y su filosofía de juego de cara a los próximos partidos de fecha FIFA. El director técnico ha insistido en comparecencias previas en que la construcción de un proyecto sólido requiere tiempo y continuidad, sin ofrecer plazos concretos sobre la designación de una nueva capitanía o jerarquía dentro del vestuario.
De cara a los próximos meses, el calendario de la selección mexicana contempla partidos amistosos de preparación y la eventual disputa de la Copa Oro de Concacaf, instancias que servirán como termómetro para observar si Lira, Álvarez, Jiménez o Mora consolidan el rol de liderazgo que les atribuye Marco Fabián. La eliminatoria mundialista para 2030, cuyo formato definitivo para la Concacaf aún no ha sido anunciado oficialmente por la FIFA, marcará el primer examen competitivo de fondo para el proyecto de Márquez.