La identidad visual del grupo nació cuando sus integrantes empezaron a salir de gira fuera del país y buscaron proyectar un origen reconocible. "De pronto dijimos, oye, hay que ponerle una identidad más mexicana a nuestro proyecto", recordó Crunchy, quien relató que las primeras máscaras no fueron diseños propios, sino modelos ligados a luchadores conocidos. Él eligió una inspirada en Shocker, y no en una figura de mayor renombre, por una razón concreta.
"No quise usar una de un luchador tan famoso. Para los que no saben, tenía máscara y se la quitaron como en 5 minutos, por eso la quise tomar", explicó. Con los años, amigos, diseñadores y especialistas en máscaras ayudaron a que cada integrante tuviera una imagen propia y diferenciada sobre el escenario.
Para el guitarrista, el objeto no funciona solo como accesorio, sino como un disparador de otra personalidad. "Cuando te pones una máscara cobras otra personalidad, eso es real", aseguró, y añadió que cubrir el rostro habilita una versión más suelta de sí mismo: "da menos pena bailar, porque de repente, sí, haces cosas que a lo mejor no harías sin tu máscara". La máscara, dijo, significa libertad y anonimato, y una manera muy mexicana de convertir cada concierto en un espectáculo.
El nuevo disco, Death by Robots, marca un giro respecto al surf que ha caracterizado a la banda durante tres décadas. "Nuestra música, pues, dio un pequeño giro. Nos fuimos fuera de nuestra raíz del surf o de lo que hacemos habitualmente, pero sí nos pusimos un poco experimentales", explicó Crunchy, quien describió el resultado como un material orientado a "rollos galácticos" y sonoridades que el grupo no había explorado antes.
Más allá del cambio musical, el álbum funciona como una toma de postura frente al uso de inteligencia artificial en los procesos creativos. La banda mantuvo la producción centrada en el trabajo humano y dejó constancia explícita en la edición en vinil, donde se lee la leyenda: "en este disco no se utilizó ningún robot para su creación".
"Death by Robots es como una protesta", afirmó Esteban "Crunchy" López, guitarrista de Lost Acapulco.
El concierto de este sábado es la primera vez que Lost Acapulco encabece un show propio en el Teatro Metropólitan, uno de los recintos de referencia para la música en vivo en la Ciudad de México. Crunchy adelantó que el repertorio combinará los temas más identificados con la trayectoria del grupo y canciones que la agrupación nunca ha interpretado en vivo, pese a las peticiones reiteradas de sus seguidores.
El guitarrista evitó confirmar sorpresas específicas, pero lanzó una invitación directa a quienes asistan: "Vengan, porque algo pasará, algo chido va a pasar". La propuesta de Lost Acapulco, que cruza máscaras de lucha libre, surf y tres décadas de historia, se suma a otras expresiones recientes de la cultura popular mexicana llevadas al escenario musical, como la que Panteón Rococó dedica "1993" a los desaparecidos de México en el Tiny Desk.