|
PortadaMéxicoDeportesEconomía
BMV · IPC
Cargando cotizaciones…
Última hora
  1. Irán responderá a propuesta de paz de EU “en unos días”, afirma su canciller Araqchí
  2. Fuerza Civil de Nuevo León reporta más de 7,700 policías operativos en el quinto informe
  3. China aplica arancel de 55% a carne de res de Brasil tras cubrir cuota anual

Hallan 179 piezas zoques en 13 ofrendas dentro de una cueva en Chiapas

Un equipo multidisciplinario documentó depósitos rituales prehispánicos ocultos hace más de mil años en una cueva de Cintalapa ligada a la cultura zoque.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

Un equipo multidisciplinario de arqueólogos, espeleólogos y escaladores localizó 179 piezas cerámicas distribuidas en 13 depósitos rituales dentro de una cueva situada en Cintalapa, Chiapas, según dio a conocer el arqueólogo Josuhé Lozada Toledo, quien dirigió las exploraciones.

La cueva, descrita por Lozada Toledo como "una especie de castillo subterráneo", permaneció prácticamente intacta durante siglos por dos factores que operaron de forma simultánea: la dificultad técnica para llegar a su interior y la protección que los pobladores de la zona le han dado. Para acceder al sitio se requiere descender en rappel unos 10 metros, con arnés, cuerdas y casco, además de atravesar una red de túneles y galerías que en temporada de lluvias quedan parcialmente inundadas.

El especialista explicó en entrevista que uno de los pasos más críticos del recorrido es una galería estrecha de apenas tres metros que conecta dos secciones de la cueva y que se anega por completo cuando llueve. "Vas entrando por una serie de huecos de túneles, de repente se abren algunas otras galerías, pero lo más impresionante es que en época de lluvia hay una parte de la cueva que queda inundada", señaló. Esa característica, sumada a la ubicación de las ofrendas en la parte más profunda del sitio, llevó a los investigadores a plantear que los depósitos rituales se colocaron durante la época seca, posiblemente en el contexto de sequías que afectaban a la región hacia el año 700.

La hipótesis de los arqueólogos apunta a que los zoques realizaban una suerte de peregrinación hacia la cueva cada vez que se presentaba una sequía severa, depositaban las ofrendas y se retiraban del lugar. "Pensamos que los zoques llegaban en época de secas para realizar ahí sus ofrendas, sus depósitos rituales y posteriormente salían", explicó Lozada Toledo. La lectura de los especialistas es que estos actos rituales estaban vinculados a peticiones de lluvia, en un esquema de intercambio simbólico entre la comunidad y las fuerzas naturales que, según la cosmovisión zoque, habitaban en cuevas, montañas y cuerpos de agua.

Entre las piezas recuperadas se encuentran incensarios, urnas-efigie y cajetes, muchos decorados con representaciones de jaguares, tecolotes y serpientes. Lozada Toledo detalló el significado de estos tres animales dentro de la cosmovisión zoque: "El jaguar (kank) simboliza la oscuridad y es guardián del inframundo y del corazón del monte; el tecolote se asocia con la noche y la sabiduría, y la serpiente, con la fuerza y el ciclo de la vida y la muerte". El propio emplazamiento refuerza esa interpretación: el acceso se encuentra a 10 metros de altura y está resguardado por una cascada activa durante gran parte del año, un elemento que, según los investigadores, no habría sido casual para los antiguos habitantes, sino parte deliberada de la selección del espacio como punto de contacto con lo sagrado.

Un pueblo sin grandes construcciones, pero con cosmovisión propia

Los zoques, cuya presencia en el actual territorio de Chiapas desciende de la cultura olmeca, han ocupado históricamente un lugar secundario en los relatos sobre las civilizaciones prehispánicas de Mesoamérica, en buena medida porque no desarrollaron complejos arquitectónicos monumentales comparables a los de mayas, zapotecos o teotihuacanos. El hallazgo en Cintalapa aporta evidencia de que, más allá de la arquitectura, esta sociedad construyó un sistema de creencias centrado en la relación con accidentes naturales como cuevas, ríos y montañas.

Lozada Toledo definió el trabajo realizado en la cueva como "arqueología en lugares extremos", categoría que describe expediciones donde las técnicas convencionales de excavación resultan insuficientes y es necesario recurrir a especialistas en escalada y espeleología. "Fue todo un reto porque el equipo para hacer la exploración fue multidisciplinario, no sólo éramos arqueólogos, sino escaladores, espeleólogos (.) tuve que aprender técnicas de escalada para poder acceder", explicó el arqueólogo, quien enmarcó el ejercicio como poco habitual dentro de la disciplina en el país.

Uno de los objetivos declarados del proyecto es construir un atlas de cuevas vinculadas al entorno histórico de los zoques, un catálogo que permitiría documentar de manera sistemática otros posibles sitios rituales en la región del cañón del río La Venta y zonas circundantes. La existencia de bóvedas naturales de gran escala, como el propio Arco del Tiempo —una de las más grandes del mundo—, sugiere que la cueva de Cintalapa podría no ser un caso aislado dentro del paisaje sagrado zoque.

El equipo optó, desde el inicio, por solicitar la autorización de la comunidad local antes de iniciar cualquier exploración, un procedimiento que responde tanto a consideraciones éticas como a la necesidad práctica de contar con el conocimiento de guías certificados. Fue precisamente uno de ellos, Jairo Díaz, quien localizó originalmente la cueva en 2010; pasaron cerca de tres lustros antes de que se emprendiera la inmersión arqueológica formal, este año, dado el difícil acceso y los materiales especializados que exige.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es la institución facultada por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos para autorizar, supervisar y resguardar los hallazgos de este tipo en territorio nacional, así como para determinar su eventual musealización o conservación in situ. El material recuperado en Cintalapa se integra al proceso de análisis y catalogación que corresponde a las autoridades competentes en materia de patrimonio arqueológico.

La zona del cañón del río La Venta cuenta con antecedentes de hallazgos de contexto funerario y ritual en cuevas de acceso complejo, documentados en las últimas décadas dentro de exploraciones espeleológicas y arqueológicas en la región. Esos casos previos han mostrado que las ofrendas en cavidades de difícil acceso constituyen una fuente relevante de información sobre pueblos que, como los zoques, dejaron un registro material más discreto que otras civilizaciones mesoamericanas.

Los trabajos continuarán con el registro y catalogación de las 179 piezas y con la elaboración del atlas de cuevas del entorno zoque, según lo planteado por el equipo de investigación. La combinación de objetos cerámicos con simbolismo animal y su ubicación en espacios naturales protegidos apunta a un patrón ritual que los especialistas seguirán documentando conforme avancen las exploraciones en el cañón del río La Venta.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Cultura →Irán responderá a propuesta de paz de EU “en unos días”, afirma su canciller Araqchí
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo