Frente al relato extendido de que aquellas parejas se unían por amor, distintas corrientes psicológicas y sociológicas apuntan a que el matrimonio funcionaba en los años cincuenta y sesenta como una vía de escape de la estructura familiar. En un contexto de posguerra marcado por normas sociales rígidas y un modelo de familia nuclear —padre proveedor, madre ama de casa e hijos bajo la autoridad parental hasta el matrimonio—, casarse era la única forma legítima de abandonar el hogar paterno.
Independizarse sin pasar antes por el altar resultaba prácticamente inviable, especialmente para las mujeres. La dimensión también era material: alquilar o comprar una vivienda sin estar casado era, en la práctica, una opción cerrada en buena parte de las ciudades españolas de la época, lo que reforzaba el matrimonio como requisito previo para crear un hogar.
El peso económico de aquella institución quedó recogido en el libro «Cortesía y buenos modales», de María Adela Oyuela, publicado en 1956 por la Compañía General Fabril Editora, que describe la costumbre de la dote y la preocupación por la posición económica de la familia del cónyuge.
«Todavía subsisten en nuestra sociedad vestigios de una época en la cual casarse bien equivalía a hacerlo con el hijo o la hija de una familia pudiente», recoge el libro «Cortesía y buenos modales» (1956), de María Adela Oyuela.
La incorporación de la mujer al mercado laboral y los movimientos sociales de los años setenta transformaron ese modelo. La autonomía económica dejó de depender del matrimonio, lo que abrió paso a una comprensión distinta de las relaciones de pareja que se ha consolidado en las décadas posteriores hasta desembocar en las cifras actuales del INE.
Los datos del organismo muestran diferencias notables entre comunidades autónomas en 2024: Canarias registra la edad media más alta, con 40,30 años, seguida de Cataluña (39,75) y Baleares (39,18); en el extremo opuesto se sitúan Ceuta (34,97) y Melilla (35,17), muy por debajo de la media nacional. Comparado con el resto de Europa, más de una decena de países superaban ya en 2005 a España, con casos como Suecia (34,7) o Alemania (32,6), según los datos citados.
Frente a la lectura sociológica del matrimonio como institución cambiante, algunas parejas de larga trayectoria aportan claves sobre lo que sostiene una relación en el tiempo. Elaine Spaulding y Arthur Aron, que se conocieron a finales de los años sesenta y llevan más de cinco décadas juntos, han explicado en una conversación reciente con CNN qué técnicas les han permitido gestionar los desacuerdos sin que deterioren la convivencia.
«Uno de nosotros habla durante cinco minutos y la otra no la interrumpe, no dice ni una palabra, solo escucha. Puedes tomar notas si no estás de acuerdo, pero no puedes decir nada», explica Elaine Spaulding.
La pareja opta por posponer la discusión 24 horas antes de retomarla, una vez que el enfado inicial se disipa. «Lo que pasa es que te ves obligado a ver cuánto dolor le estás causando a la otra persona. Cuando enfrentas el dolor que estás causando, entonces realmente te hace pensar en lo que estás haciendo y si quieres seguir haciéndolo», resume Arthur Aron sobre el método que, según ambos, ha sostenido su relación durante más de cincuenta años.



