La medida más llamativa del documento es la petición de restablecer una vía de despido objetivo específica para los casos de absentismo por enfermedad reiterado o de larga duración. La propia patronal admite en el texto que el fraude en las bajas médicas es «una circunstancia residual y difícil de demostrar», por lo que descarta ese argumento como eje de la reforma y traslada el foco a la frecuencia y la duración de las ausencias, con independencia de si están o no justificadas médicamente.
El informe, presentado en Barcelona, se apoya en el aumento sostenido de las horas no trabajadas por bajas y permisos en España, una tendencia que marcó récord al cierre de 2025 según los datos que recoge el propio documento. Foment del Treball sitúa ese incremento como el eje central de su diagnóstico y como justificación de las medidas que plantea a las administraciones.
El despido objetivo por faltas de asistencia, aun justificadas, existió en la legislación laboral española recogido en el artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores. El Tribunal Constitucional lo avaló en su sentencia de octubre de 2019, pero el Gobierno lo derogó en febrero de 2020 mediante real decreto-ley, en una de las medidas más reivindicadas por CCOO y UGT en la negociación laboral de aquel año. La propuesta de la patronal catalana reabre así un debate cerrado hace más de un lustro.
La recuperación de esa figura requeriría una modificación legislativa que pasaría por el Congreso de los Diputados, dado que la normativa vigente protege a los trabajadores en situación de incapacidad temporal frente a extinciones vinculadas directamente a esa condición. Cualquier cambio de este calado tendría además que sortear el filtro de los tribunales, que en el pasado han anulado cláusulas similares por vulnerar derechos fundamentales relacionados con la salud.
El debate sobre el absentismo enfrenta dos lecturas contrapuestas: la patronal insiste en el coste que las bajas suponen para la productividad y la competitividad de las empresas, mientras que los sindicatos han defendido tradicionalmente que el aumento de las bajas médicas responde al deterioro de las condiciones de trabajo y a la insuficiencia de medios en la sanidad pública para gestionar las revisiones con agilidad.
La propuesta se plantea en un momento de presión sobre las economías domésticas y los costes laborales. La inflación se disparó casi al 5% en septiembre, su nivel más alto desde principios de 2023, un escenario que la patronal catalana esgrime como telón de fondo para reclamar mayor flexibilidad en la gestión de plantillas.
El Libro Blanco, presentado este martes, deja la pelota en el tejado de las administraciones: sin una reforma del Estatuto de los Trabajadores en el Congreso, la vía de despido que reclama Foment del Treball no puede reactivarse, y ninguna fuerza parlamentaria ha comprometido públicamente esa modificación.

