El consenso entre los participantes apuntó a que el aprendizaje continuo y el manejo de herramientas de inteligencia artificial comienzan a pesar más en los procesos de reclutamiento que el historial académico formal. La región, sostuvieron, atraviesa un "reseteo" del mundo laboral en el que las competencias demostrables desplazan progresivamente a las credenciales.
Según el estudio "El impacto de la IA en el trabajo: Barómetro global de la IA en el mundo laboral 2025", elaborado por la firma PwC, las habilidades que demandan los empleadores cambian 66% más rápido en las ocupaciones más expuestas a la inteligencia artificial, frente al 25% reportado en el informe del año anterior. El mismo estudio documentó que la exigencia de títulos de educación superior disminuye en la generalidad de los empleos, pero de manera más pronunciada donde la IA tiene mayor presencia: entre 2019 y 2024, el porcentaje de empleos potenciados por inteligencia artificial que requieren título cayó del 66% al 59%, siete puntos porcentuales; en los trabajos susceptibles de ser automatizados, la baja fue de 53% a 44%, nueve puntos en el mismo periodo.
Andrés Watson, cofundador de la empresa de tecnología educativa Guayerd, citó cifras del Foro Económico Mundial según las cuales 85% de las empresas invierte de manera significativa en programas de capacitación, pero 65% reconoce que aún no logra desarrollar el talento que necesita. Para Watson, esa brecha no se explica por el monto invertido, sino por el diseño de la formación. "Debe existir un codiseño entre las organizaciones y quienes capacitan para entender cuáles son las necesidades reales de las empresas", planteó durante su intervención.
Mónica Flores, presidenta de ManpowerGroup para Latinoamérica, señaló que siete de cada diez empresas afirman no encontrar el talento necesario para cubrir sus vacantes. La directiva atribuyó ese desajuste no a una escasez de personas buscando empleo, sino al ritmo acelerado con que la inteligencia artificial modifica las competencias requeridas para un mismo puesto. Aunque reconoció que los perfiles junior de recién egresados enfrentan mayor riesgo de automatización, subrayó que el reto ya no se limita a los jóvenes: todas las generaciones necesitan aprender nuevas competencias en periodos más cortos y, aun quienes no trabajan en áreas tecnológicas, deben familiarizarse con herramientas de IA para mantenerse vigentes.
México: crecimiento concentrado en el sector tecnológico
En el caso específico de México, PwC documentó que las ofertas de empleo que requieren habilidades de inteligencia artificial mantuvieron un crecimiento sostenido entre 2021 y 2024, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 33.6%. El sector de información y comunicaciones encabeza la tendencia: las vacantes que exigen esas competencias pasaron de representar 2.2% del total en 2021 a más de 3.6% en 2024. Otros sectores relevantes de la economía nacional —finanzas y seguros, manufactura, servicios de salud y trabajo social— se mantienen por debajo del 1%, lo que apunta a una adopción desigual del cambio tecnológico a lo largo del aparato productivo.
Flores advirtió además que los modelos tradicionales de capacitación corporativa —extensos, con pausas prolongadas respecto al trabajo diario— pierden efectividad en un entorno saturado de información y distracciones. Según su planteamiento, las organizaciones requieren procesos de aprendizaje más ágiles, prácticos y atractivos, integrados a la rutina cotidiana del trabajador en lugar de tratarse como eventos aislados.
El debate sobre el reemplazo de credenciales académicas por habilidades demostrables no es nuevo en México. Ramas como el desarrollo de software y las tecnologías de la información ya habían virado desde la década pasada hacia certificaciones específicas y portafolios de proyectos como alternativa al título universitario tradicional; la irrupción de la inteligencia artificial generativa, según los especialistas, extiende esa lógica al conjunto de la economía y comprime los plazos en que ese ajuste debe producirse.
El fenómeno se inscribe en una discusión más amplia sobre el futuro del empleo en el país. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) documenta de forma periódica, a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, la evolución de la fuerza laboral, aunque no existe todavía una medición oficial consolidada sobre el impacto directo de la inteligencia artificial generativa en las contrataciones. Ni el gobierno federal ni la Secretaría del Trabajo y Previsión Social han presentado un diagnóstico específico equiparable al estudio citado de PwC.
Para el sector educativo, el reto planteado desde el Tecnológico de Monterrey implica revisar los modelos de formación superior y de capacitación continua ante una demanda laboral que evoluciona con mayor velocidad que los ciclos académicos tradicionales. La discusión sobre cómo acompasar la formación de la fuerza de trabajo con la velocidad del cambio tecnológico previsiblemente continuará conforme se conozcan nuevas mediciones sectoriales sobre la adopción de inteligencia artificial en la economía mexicana.