Velázquez situó a la planta de Allende en el origen de la actividad de la cooperativa y de la propia industria cementera nacional. "Esta planta tiene un peso histórico porque representa no solo nuestros orígenes, sino los de la industria cementera en México. Estamos culminando nuestra fase de pruebas y hemos seguido un programa muy estricto para garantizar que la producción mantenga nuestros estándares de calidad", señaló. Su reactivación llega después de años de disputas en torno al control de las instalaciones, que mantuvieron detenida la producción.
La cooperativa informó que, desde la recuperación de las instalaciones en febrero, ha realizado trabajos intensivos de rehabilitación y mantenimiento, y que culmina la etapa de pruebas técnicas. Velázquez sostuvo que la empresa siguió un programa "muy estricto" para asegurar que la producción retomada conserve los estándares de calidad de la marca, una de las principales fabricantes de cemento del país junto con Cemex y Holcim México.
Del reinicio en Allende a las cifras de empleo
El incremento de 17% en la producción que la empresa proyecta para el cierre de 2026 lo atribuye a la modernización de su infraestructura y a una mayor eficiencia administrativa. En materia laboral, la cooperativa reportó un aumento de 25% en la generación de empleos directos, equivalente a 1,300 nuevas plazas entre agosto de 2025 y mayo de 2026, que vincula a la expansión industrial y a las inversiones en infraestructura de ese periodo. La empresa no detalló en qué plantas se concentró esa creación de empleo ni el desglose de las contrataciones.
Velázquez añadió que el reinicio de operaciones en Allende contribuirá a "reactivar la dinámica económica y social de la región, en beneficio de las familias de Hidalgo". El municipio de Allende forma parte de una entidad con tradición cementera de larga data en el país, donde la actividad de la industria ha sido históricamente fuente de empleo para la región.
La Cooperativa Cruz Azul opera bajo un esquema societario distinto al de otras grandes cementeras: es propiedad de sus trabajadores, organizados en un régimen cooperativista regulado por la Ley General de Sociedades Cooperativas. Ese modelo ha sido tanto fuente de estabilidad laboral como escenario de conflictos internos por el control de la asamblea general y del Consejo de Administración, capítulo en el que se inscribe la disputa que llevó a la suspensión de la planta en 2021.
En meses recientes, Velázquez ha insistido en que las finanzas de la cooperativa se encuentran saneadas, en el marco del proceso de reestructuración financiera y operativa que la empresa dice haber emprendido tras la etapa de mayor conflictividad. La compañía no ha hecho públicos indicadores financieros auditados que permitan corroborar de forma independiente el estado de sus cuentas ni el monto de la inversión destinada a la rehabilitación de la planta.
El sector cementero nacional ha mostrado un comportamiento condicionado por la demanda de la construcción, la obra pública federal y el ritmo de la inversión privada en vivienda e infraestructura. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) da seguimiento periódico a la producción de cemento dentro de sus indicadores de la industria de la construcción; la cifra de crecimiento anunciada por la cooperativa para 2026 no ha sido contrastada con estadística oficial hasta el momento.
De sostenerse los plazos anunciados, la planta de Allende volvería a integrarse a la red productiva de la cooperativa en el transcurso de este año, con el reto de mantener el ritmo de crecimiento proyectado de 17% en un mercado donde la demanda de cemento depende en buena medida del gasto público en infraestructura y del dinamismo de la vivienda, variables que fluctúan según el ciclo presupuestario de cada administración federal y estatal. La empresa no ha precisado el calendario exacto de las próximas semanas en que prevé el reinicio formal de operaciones.