Entre las víctimas mortales figura al menos un menor de edad, según el relato de un trabajador de un hospital de la ciudad "Siete personas murieron, entre ellas al menos un niño, y más de quince heridos fueron transferidos de los hospitales de campaña estadounidenses y de la Media Luna Roja Palestina al Hospital de Shifa", confirmó ese trabajador a la agencia. Los daños al local fueron graves y la mayoría de las personas que se encontraban en su interior resultaron heridas, según fuentes locales.
Los heridos fueron trasladados en un primer momento en vehículos particulares ante la dificultad de las ambulancias para llegar al lugar, una de las zonas más transitadas de la ciudad tanto por miles de palestinos desplazados como por quienes visitan el paseo marítimo y el puerto. Desde allí fueron transferidos al hospital de Shifa, el principal centro médico que aún opera de manera parcial en el enclave.
El bombardeo se produce apenas 24 horas después de que Netanyahu sostuviera en Jerusalén una reunión de alrededor de cuatro horas con Kushner, yerno y asesor de Trump, en la que abordaron los pasos para iniciar la segunda fase del alto el fuego, vigente desde octubre de 2025 pero incumplido de manera reiterada por Israel. De acuerdo con el medio estadounidense Axios, Netanyahu manifestó su escepticismo sobre el plan de Washington para la Franja, mientras que Kushner le sugirió que Estados Unidos entendería que Israel atacara Gaza en caso de "amenazas inminentes".
El marco del acuerdo de Sharm el Sheij y su incumplimiento
El pacto de octubre de 2025, rubricado durante el Protocolo de Sharm el Sheij, en Egipto, estableció el cese de las operaciones militares tanto de las facciones palestinas como de Israel como condición para avanzar hacia etapas posteriores, entre ellas el desarme de Hamás. Ese mismo protocolo contemplaba el repliegue de las tropas israelíes hasta la denominada "línea amarilla", el trazado que delimitaba un control militar israelí equivalente al 53% del territorio de la Franja.
Según las cifras difundidas por fuentes locales, ese control se ha ampliado desde entonces hasta superar el 65% del territorio, un avance que contradice lo pactado hace diez meses. El acuerdo carece hasta ahora de un mecanismo efectivo de verificación, lo que ha dejado su cumplimiento sujeto a la voluntad de las partes y a la mediación estadounidense.
Las divergencias también atraviesan al propio gabinete israelí. El titular de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha reclamado públicamente la muerte de entre 30 y 40 personas cada noche en Gaza, una postura que refleja la tensión interna en el gobierno de Netanyahu sobre el rumbo de la ofensiva y el grado de acatamiento de los compromisos asumidos.
Desde la firma del alto el fuego en octubre de 2025, el ejército israelí ha matado a más de 1,270 gazatíes y herido a unos 4,200, de acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad de Gaza. Esa cifra se suma a los cerca de 73,400 muertos contabilizados desde el 7 de octubre de 2023, cuando comenzó la guerra en un enclave hoy devastado y con escasez de agua potable, electricidad, refugio y medicamentos.
Por el lado palestino, el acuerdo prevé que las siguientes fases avancen únicamente si se sostiene el cese de hostilidades, condición que las autoridades sanitarias locales consideran incumplida a la luz del registro de víctimas posterior a octubre.
El patrón de treguas frágiles no es nuevo en el conflicto. En noviembre de 2023 ya se pactó una pausa humanitaria de siete días que permitió intercambios de rehenes y presos, y que se rompió al reanudarse los bombardeos; y en 2014, tras la operación Margen Protector, distintos ceses del fuego mediados por Egipto se sucedieron y quebraron antes de estabilizarse. La ausencia de un dispositivo internacional de vigilancia ha sido una constante en esos episodios.
El conflicto ha arrasado la infraestructura civil de la Franja, un territorio de apenas 365 kilómetros cuadrados que albergaba a más de dos millones de habitantes antes de la guerra. Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que han exigido el cese de las hostilidades y corredores humanitarios permanentes no se han traducido en un mecanismo de verificación operativo del alto el fuego.
Los próximos 30 días serán determinantes: la mediación estadounidense prevé avances en el desarme de Hamás en ese plazo, según los reportes sobre la reunión Netanyahu-Kushner. El calendario dependerá de que se concrete un cronograma verificable de repliegue militar y de que se sostenga el cese de hostilidades, o de que la Franja continúe bajo el ciclo de violencia intermitente registrado tras la firma del protocolo egipcio.