El plan, desarrollado por etapas desde su lanzamiento, busca —según la comuna— devolver el uso peatonal y comercial ordenado a las calles del centro histórico, un área que arrastra desde hace décadas congestión por la venta informal, acumulación de desechos y deterioro de fachadas e infraestructura pública. La Fase 8 se concentra específicamente en los alrededores del Mercado Central, uno de los puntos de mayor afluencia comercial de la capital, donde durante años convivieron locales formales establecidos dentro de la estructura del mercado con puestos improvisados en aceras, calles y pasajes colindantes.
La intervención contempla el retiro de cerca de 1,500 puestos informales, cifra que da cuenta de la magnitud del comercio ambulante consolidado en la zona, en muchos casos sin autorización municipal ni pago de las tasas correspondientes. El proceso de desalojo, que antecedió a las labores de limpieza iniciadas este lunes, se enmarca en las facultades que la Ley General Tributaria Municipal y las ordenanzas contravencionales otorgan a los concejos municipales para regular el uso del espacio público y el ejercicio del comercio dentro de sus jurisdicciones.
Los argumentos de la comuna frente al reclamo de los vendedores
La Alcaldía de San Salvador Centro ha defendido que el ordenamiento del comercio informal busca garantizar la seguridad peatonal, facilitar la circulación vehicular y de emergencia y mejorar las condiciones sanitarias en un sector históricamente saturado, además de fortalecer la recaudación de tasas municipales que financian servicios como el aseo y el alumbrado público.
Del otro lado, vendedores afectados por desalojos en fases anteriores han señalado que la actividad informal representa, para muchos, la única fuente de ingresos ante la falta de oportunidades de empleo formal, un reclamo que organizaciones de comerciantes ambulantes han planteado reiteradamente ante intervenciones de este tipo en distintas ciudades del país.
Hasta el momento no se ha informado sobre planes concretos de reubicación formal para todos los vendedores desalojados de los alrededores del Mercado Central, ni sobre el cronograma exacto que seguirá la comuna para completar la Fase 8. Tampoco se han detallado públicamente los mecanismos de acompañamiento social o económico para los comerciantes que dependían de esos puestos, un aspecto que gremiales de comerciantes y organizaciones de la sociedad civil suelen exigir como condición para evitar que el desalojo se traduzca en pérdida total de ingresos para las familias afectadas.
Un intento que San Salvador ha ensayado desde inicios de siglo
El Plan de Revitalización del Centro Histórico no es una iniciativa nueva en la capital. Administraciones municipales anteriores, tanto de San Salvador como de otras alcaldías del área metropolitana, han intentado en distintos momentos desde inicios de los años 2000 recuperar el centro mediante operativos de desalojo y reordenamiento, con resultados desiguales y, en varias ocasiones, con el retorno posterior de la venta informal a las mismas zonas intervenidas.
La actual gestión ha ejecutado el plan por fases desde su anuncio, avanzando de manera progresiva por distintos sectores del centro capitalino, lo que ha permitido escalonar tanto los desalojos como las obras de limpieza y señalización y, en algunos casos, la habilitación de espacios alternativos para comerciantes reubicados. La reconfiguración municipal de la capital, que dio origen al municipio de San Salvador Centro, forma parte de la reestructuración territorial aprobada por la Asamblea Legislativa que redujo el número de municipios del país.
La intervención se produce en un contexto de reordenamiento urbano más amplio impulsado por el Órgano Ejecutivo en distintas ciudades, que ha incluido inversión en infraestructura, seguridad y espacios públicos como parte de una estrategia de recuperación de zonas históricamente deterioradas o afectadas por la actividad delictiva antes de la implementación del régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022.
Las próximas semanas serán determinantes para observar si la limpieza y el ordenamiento del entorno del Mercado Central se mantienen de forma sostenida, tal como se planteó en fases anteriores del plan en otros sectores del centro histórico, o si, como ha sucedido en experiencias pasadas en la capital, la venta informal vuelve a ocupar el espacio público una vez que disminuya la presencia de las cuadrillas municipales.

