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La noche del Hondius: el primer vuelo de repatriación despega de Tenerife Sur con 38 pasajeros neerlandeses mientras Alicante confirma el tercer contagio en una enfermera de 34 años y Sanidad activa el protocolo nivel 3 en la Comunidad Valenciana con rastreo de 47 contactos

El Boeing 737–800 de KLM fletado por el gobierno neerlandés ha despegado a las 20:47 con 38 pasajeros en configuración sanitaria con filtros HEPA reforzados y mamparas de aislamiento individual. Un segundo C-17 de la RAF británica ha aterrizado en Tenerife Sur a las 22:30 para evacuar a los 22 pasajeros británicos. En Alicante, la PCR de la enfermera que atendió al paciente transferido desde Barcelona ha dado positivo a las 21:15, activando el protocolo nivel 3 con rastreo de 47 contactos. Los 187 pasajeros restantes permanecen en cuarentena en el Hotel Abama de Guía de Isora.

Por Redacción de El Hemiciclo· Santa Cruz de Tenerife / Alicante·
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A las 20:47 de esta noche de domingo, cuando el sol ya se había hundido detrás del Teide y la pista 07R del aeropuerto de Tenerife Sur Reina Sofía brillaba bajo las luces de balizamiento como una cicatriz luminosa en la lava negra de Granadilla, el Boeing 737–800 de KLM con matrícula PH-BGN ha rodado hasta la cabecera de pista, ha acelerado sus dos motores CFM56 hasta el régimen de despegue y se ha elevado en la oscuridad atlántica llevando en su interior a 38 pasajeros neerlandeses que hace apenas diez días embarcaron en el MV Hondius en Ushuaia soñando con pingüinos y glaciares y que esta noche regresan a Schiphol con mascarillas FFP3 pegadas al rostro, el miedo incrustado en los huesos y la certeza de que la aventura antártica de sus vidas se ha convertido en la pesadilla sanitaria más mediática del año: treinta y ocho seres humanos encapsulados en un tubo de aluminio presurizado con filtros HEPA de grado hospitalario y mamparas de metacrilato separando cada fila de asientos, vigilados por cuatro médicos militares neerlandeses y dos enfermeras del RIVM que monitorizan cada tos, cada estornudo, cada décima de fiebre con la tensión de quien sabe que transporta pasajeros que

La operación de repatriación aérea, que el gobierno neerlandés ha bautizado con el nombre operativo Operatie Windkracht — Operación Fuerza del Viento — y que el Ministerio de Transportes español coordina desde el Centro de Coordinación de Crisis de la Terminal 4 del aeropuerto de Tenerife Sur, es la evacuación sanitaria más compleja que se ha realizado en territorio español desde la repatriación de cooperantes durante la crisis del Ébola en 2014. El Boeing 737-800 de KLM que ha despegado esta noche fue configurado en las últimas 48 horas por ingenieros de la aerolínea en el hangar de mantenimiento de Schiphol: las 189 plazas habituales se redujeron a 42 mediante la instalación de mamparas de metacrilato de cuatro milímetros de grosor entre cada fila, los sistemas de ventilación se reforzaron con filtros HEPA adicionales que renuevan el aire de la cabina cada noventa segundos, y se habilitó una zona de aislamiento en las últimas cuatro filas para pasajeros que desarrollen síntomas durante el vuelo de cinco horas y media hasta Ámsterdam. Cuatro de las 42 plazas fueron ocupadas por personal médico, lo que dejó 38 asientos disponibles para los pasajeros neerlandeses del Hondius que habían sido previamente clasificados como asintomáticos tras tres rondas de PCR consecutivas con resultado negativo. Los cuatro pasajeros neerlandeses restantes que no viajaron en este vuelo permanecen ingresados en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Universitario de La Candelaria en Santa Cruz de Tenerife, tres de ellos con síntomas leves y uno con neumonía intersticial bilateral que requiere ventilación mecánica no invasiva.

La segunda aeronave de repatriación que ha operado esta noche es un C-17 Globemaster III de la Royal Air Force británica, matrícula ZZ177, que ha aterrizado en Tenerife Sur a las 22:30 procedente de la base de Brize Norton en Oxfordshire tras un vuelo de cuatro horas y cuarenta minutos con escala técnica en la base aérea de Morón de la Frontera en Sevilla. El enorme avión de transporte militar, diseñado originalmente para mover tanques Challenger y blindados Warrior a zonas de combate, ha sido reconvertido en ambulancia aérea volante con capacidad para 22 pasajeros en configuración médica de alto nivel: literas hospitalarias con monitorización de constantes vitales, sistema de presión negativa que impide la recirculación de patógenos, y un equipo médico de seis personas del Royal Centre for Defence Medicine que incluye a un epidemiólogo especialista en filovirus y hantavirus. Los 22 pasajeros británicos del Hondius que viajarán en este vuelo fueron trasladados al aeropuerto desde el Hotel Abama en dos autobuses medicalizados con la escolta de la Guardia Civil de Tráfico por la autopista TF-1, un convoy que los vecinos de Adeje fotografiaron desde sus balcones y que circuló por las redes sociales con la velocidad que solo las imágenes de crisis sanitaria consiguen en la era del smartphone.

Pero la noticia que ha sacudido con más fuerza las redacciones de toda España esta noche no procede de Tenerife sino de Alicante, donde a las 21:15 el laboratorio de microbiología del Hospital General Universitario ha comunicado al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad que la prueba PCR realizada a una enfermera de 34 años del servicio de urgencias ha dado positivo para hantavirus cepa Andes. La enfermera, cuya identidad las autoridades sanitarias protegen bajo el protocolo de confidencialidad pero que fuentes hospitalarias identifican con las iniciales M.R.L., atendió el pasado miércoles 21 de mayo al paciente de nacionalidad argentina que fue transferido al Hospital General de Alicante desde el Hospital Clínic de Barcelona tras dar positivo en la prueba de cribado que Sanidad ordenó para todos los contactos del segundo caso detectado en España. La enfermera realizó una intubación orotraqueal al paciente sin el equipo de protección individual completo — llevaba mascarilla FFP2 en lugar de FFP3 y carecía de pantalla facial — porque, según el informe preliminar del servicio de prevención de riesgos laborales del hospital, la alerta sobre la naturaleza del patógeno no llegó al servicio de urgencias hasta cuarenta y siete minutos después de que el paciente fuera registrado en el sistema de admisión, un retraso que los sindicatos sanitarios han calificado esta noche de inadmisible.

La confirmación del positivo en Alicante ha provocado una cadena de decisiones que se han sucedido con la velocidad de una reacción en cascada. A las 21:30, la consellera de Sanidad de la Generalitat Valenciana, Ana Barceló, ha convocado una reunión de emergencia del comité de alertas sanitarias de la comunidad autónoma que ha decretado la activación del protocolo nivel 3 — vigilancia reforzada con rastreo exhaustivo de contactos — en toda la provincia de Alicante. El rastreo, que a las 22:00 ya había identificado a 47 personas que tuvieron contacto directo o indirecto con la enfermera en las 72 horas posteriores a su exposición al virus, incluye a 23 profesionales sanitarios del Hospital General, 11 pacientes que compartieron la sala de urgencias durante el turno de noche del miércoles, 8 familiares directos de la enfermera y 5 personas que coincidieron con ella en una cena de cumpleaños celebrada el jueves 22 en un restaurante del centro de Alicante. Todos han sido citados para la realización de PCR mañana lunes a partir de las 07:00 en el pabellón de deportes de la Universidad de Alicante, habilitado como punto de cribado masivo con capacidad para procesar 200 pruebas por hora.

La OMS, que mantiene desde el viernes un equipo de seis epidemiólogos en Tenerife bajo la coordinación del director regional para Europa Hans Kluge, ha emitido a las 21:45 un comunicado desde su oficina de Ginebra en el que toma nota del tercer caso confirmado en España y actualiza su evaluación del riesgo para Europa occidental de bajo a moderado, una reclasificación que, aunque parezca un matiz semántico, tiene consecuencias operativas inmediatas: obliga a todos los países de la región europea a activar sus sistemas de vigilancia sindrómica para hantavirus, a emitir alertas a los servicios de urgencias hospitalarios sobre los síntomas de la infección y a informar a la OMS de cualquier caso sospechoso en un plazo máximo de 24 horas. El director general Tedros Adhanom, que viajó personalmente a Tenerife el viernes para supervisar la evacuación del Hondius y que regresó a Ginebra esta mañana, ha declarado en un mensaje de vídeo publicado en las redes sociales de la OMS que «la situación del hantavirus cepa Andes en Europa está bajo control pero requiere vigilancia máxima» y que la organización está preparada para enviar equipos adicionales si la cadena de transmisión en Alicante se ramifica más allá de los contactos directos de la enfermera.

En el Hotel Abama de Guía de Isora, el resort de cinco estrellas reconvertido en centro de cuarentena que el gobierno canario alquiló por 47.000 euros diarios al grupo turístico propietario, los 187 pasajeros del Hondius que no han sido evacuados ni hospitalizados afrontan su tercera noche de confinamiento con una mezcla de resignación y ansiedad que el equipo de psicólogos desplegado por el Ministerio de Sanidad describe como esperable pero manejable. Los pasajeros, de diecisiete nacionalidades distintas — neerlandeses, estadounidenses, británicos, alemanes, australianos, canadienses, franceses, suizos, austríacos, belgas, noruegos, suecos, daneses, argentinos, chilenos, japoneses y españoles —, están distribuidos en las 312 habitaciones del hotel con un protocolo que prohíbe abandonar la habitación excepto para la realización de pruebas PCR en el salón de convenciones habilitado como laboratorio de campo. Las comidas se sirven mediante room service con un sistema de bandejas selladas que el personal del hotel deposita en el suelo del pasillo y que los pasajeros recogen tras escuchar un timbre que indica que el camarero se ha retirado a una distancia segura de tres metros. Las llamadas telefónicas y las videollamadas con familiares se han convertido en el único vínculo de los pasajeros con el mundo exterior, un aislamiento que varios de ellos han comparado en entrevistas telefónicas con medios de comunicación con una experiencia carcelaria de lujo.

La logística de la operación de cuarentena y repatriación, que el Ministerio de Transportes coordina desde un centro de crisis montado en la Terminal 4 del aeropuerto de Tenerife Sur, implica a más de 400 personas entre personal sanitario, militar, aeroportuario, hotelero y de seguridad. El coste estimado de la operación, según fuentes del ministerio, superará los 12 millones de euros en su primera semana, una cifra que incluye el alquiler del Hotel Abama, los vuelos de repatriación, los equipos médicos, la logística de cuarentena y los salarios del personal desplegado. El gobierno ha anunciado que repercutirá parte de estos costes a la naviera holandesa Oceanwide Expeditions, propietaria del MV Hondius, a través de una reclamación que los abogados del Estado ya están preparando y que se basará en el incumplimiento de los protocolos sanitarios internacionales por parte de la naviera al permitir que el crucero zarpara de Ushuaia sin verificar el estado sanitario de la tripulación local argentina que embarcó en el último momento para sustituir a dos marineros enfermos.

La noche cae sobre Tenerife con el Hondius fondeado a tres millas del puerto de Granadilla de Abona, sus luces encendidas como un espectro flotante que los pescadores locales pueden ver desde la costa y que se ha convertido en el símbolo involuntario de una crisis sanitaria que ha transformado las Islas Canarias de paraíso turístico en zona de contención epidemiológica. A bordo del barco permanecen únicamente 23 tripulantes — los 14 que dieron negativo en todas las PCR y los 9 que se ofrecieron voluntarios para mantener los sistemas esenciales del barco durante el periodo de cuarentena flotante — bajo la supervisión de dos médicos militares españoles que embarcaron el viernes en la lancha que transportó a los inspectores de Sanidad Exterior. El capitán del Hondius, el neerlandés Roel van der Zwan, un marino de 52 años con treinta de experiencia en navegación polar, ha enviado esta noche un mensaje por correo electrónico a las familias de la tripulación asegurando que «la situación a bordo está bajo control» y que espera que la cuarentena del barco se levante antes del viernes si no se producen nuevos contagios entre los tripulantes. Es un mensaje de esperanza en una noche en la que la esperanza se mide en resultados de PCR y en la distancia entre una mascarilla FFP2 y una FFP3.

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