La sede de LaLiga vivió una jornada de tensión, habitual en los cierres de mercado, con los departamentos deportivos de los clubes de Primera y Segunda apurando las últimas horas para completar sus plantillas antes de la medianoche. El reglamento de la competición, que sigue las directrices de la RFEF y la FIFA para las ventanas de transferencias, establece que toda operación no inscrita antes del cierre queda invalidada, salvo la incorporación de futbolistas libres de contrato, que puede producirse en cualquier momento del año.
En ese margen normativo se movió buena parte del desenlace. El FC Barcelona presentó el lunes a Gabriel Jesús en el Camp Nou y lo oficializó el martes por la mañana, pero retrasó su inscripción hasta unos diez minutos antes del cierre, una práctica extendida entre los clubes que necesitan cuadrar salidas para hacer sitio bajo el límite de coste de plantilla que impone LaLiga. Junto al brasileño, el club azulgrana inscribió al portero Dominik Livakovic y promovió a Brian desde el filial, el Barça Atlètic, al primer equipo.
Fue inmediatamente después cuando se conoció el primer gran movimiento de la noche: Marc Casadó, centrocampista formado en la cantera del Barcelona, se convertía en nuevo jugador del Deportivo de A Coruña en calidad de cedido. Minutos más tarde, con el mercado ya oficialmente cerrado, se confirmaba la inscripción de José María Giménez, defensa uruguayo que llega procedente del Atlético de Madrid también en préstamo.
Las dos operaciones cierran un verano de fuerte inversión para el club coruñés que, según el material disponible, solo habría quedado por detrás de Real Madrid, FC Barcelona y Atlético de Madrid en dinero movido en el mercado estival. El Deportivo, que milita en Segunda, busca recuperar parte del estatus que tuvo a comienzos de los años 2000, cuando disputó semifinales de la Liga de Campeones —eliminado por el Oporto en 2004— y compitió de forma habitual en las plazas europeas, antes de una prolongada travesía que le llevó incluso a la Primera Federación.
La operación se enmarca en el sistema de cesiones que permite a clubes de Primera prestar futbolistas con ficha del primer equipo a conjuntos de categorías inferiores, una fórmula extendida en el fútbol español desde hace décadas y que en este caso permite tanto al Barcelona como al Atlético aligerar masa salarial sin desprenderse definitivamente de dos jugadores con recorrido en sus filas.
Betis, Sevilla y Racing, protagonistas del tramo final
El Betis logró encajar la incorporación de Dani Ceballos, centrocampista que llegó como agente libre y que, por tanto, podía inscribirse incluso después del cierre oficial, conforme a la normativa que exime de plazo a los fichajes sin coste de traspaso. Para hacer viable la operación en términos de límite salarial, el club verdiblanco vendió antes a Pablo García al Racing de Santander por una cantidad que, según el material, ascendería a cinco millones de euros.
El Sevilla, por su parte, incorporó a Seko Fofana en una operación resuelta en las horas finales del plazo, sumando un centrocampista con experiencia en el fútbol francés e inglés. El Racing de Santander fue uno de los equipos más activos del cierre: además de la llegada de Pablo García, los cántabros cerraron los traspasos de Iker Luque, procedente del Atlético Madrileño, y de Aarón, del Genoa italiano, junto con las cesiones de Almeida, del Valencia, y de Belocian, del Bayer Leverkusen alemán.
El Levante inscribió a varios futbolistas de su cantera junto con incorporaciones como Ratkov y Axel Tape, de cara a la temporada 2026-2027. El Elche incorporó cedidos a Lemar y a Lomonaco —este último ya pasada la medianoche—, además de comprar a Rubén Sánchez, procedente del Espanyol, y a Revivo, del Maccabi Tel Aviv israelí.
El Rayo Vallecano frena la salida de Ratiu
El caso del Rayo Vallecano concentró parte de la atención por motivos ajenos al terreno de juego. El conjunto franjirrojo afronta el arranque de temporada envuelto en controversias institucionales y con un balance de un solo punto de nueve posibles en las primeras jornadas de Primera, lo que le sitúa en una posición comprometida en la lucha por la permanencia.
En ese contexto, la operación de salida de Andrei Ratiu hacia el Fulham inglés, que según las informaciones previas al cierre parecía encaminada, finalmente no se materializó. En el capítulo de llegadas, el Rayo incorporó a Mujaid Sadick, defensa procedente del Genk belga, y al portero Emil Audero, que llega para paliar la baja del titular Augusto Batalla tras una lesión de gravedad.
El cierre del mercado marca el punto de partida real de la temporada 2026-2027 en LaLiga, con los clubes obligados a competir con las plantillas definitivas hasta la ventana de invierno, que se abrirá en enero de 2027 conforme al calendario habitual. Los próximos meses determinarán si operaciones como las del Deportivo, sostenidas en gran medida sobre cesiones, se traducen en un salto competitivo real o si, como ha ocurrido en otras ocasiones recientes en el fútbol español, la inversión en fichajes no se refleja en la clasificación.

