Milagros Varguez, directora de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, explicó que el cambio de formato respondió a una necesidad institucional y no a una decisión improvisada. "Esta transición entre la Fiesta de las Ciencias y las Humanidades y Synapsia era algo obligado. Si bien ya nos había ido muy bien con la Fiesta, hicimos una reflexión: ya habían pasado 12 años en los cuales las narrativas escritas, visuales y audiovisuales habían cambiado", señaló la funcionaria.
A diferencia del modelo previo, organizado por ejes temáticos delimitados, Synapsia se plantea desde la transdisciplina, es decir, la posibilidad de abordar un mismo fenómeno desde distintas áreas del conocimiento en un mismo espacio. "Synapsia nos permite entretejer diversas disciplinas y promover la transdisciplina: que un tema podamos abordarlo desde diferentes perspectivas", puntualizó Varguez.
Arqueología y lucha libre en el mismo cartel
El programa combina figuras de la investigación académica con expresiones de la cultura popular mexicana. Entre los invitados figura el arqueólogo Leonardo López Luján, especialista en el Templo Mayor, junto a un ring de lucha libre pensado no solo como espectáculo, sino como objeto de análisis cultural, en un país donde la lucha libre convive con el béisbol y el boxeo como espectáculos de gran arraigo.
"Este año estará con nosotros el reconocido arqueólogo Leonardo López Luján para hablarnos sobre cuestiones del Templo Mayor, pero también tenemos un ring de lucha libre. Pero no es solo poner un ring: es hablar sobre la identidad de la lucha libre y por qué nos gusta a los mexicanos", Milagros Varguez, directora de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.
Varguez detalló que el festival busca tejer redes en distintos niveles: al interior de la propia universidad, fortaleciendo el vínculo con institutos de investigación y sus áreas de comunicación; con otras instituciones educativas como el Instituto Politécnico Nacional, y con colectivos independientes y nuevos generadores de contenido digital. El objetivo central, dijo, es la apropiación social del conocimiento por parte de la comunidad.
La sede en el Centro Histórico responde a una intención explícita de activar el valor patrimonial del espacio urbano. La directora subrayó la necesidad de ampliar los públicos de la divulgación, concentrados casi siempre en infancias y juventudes. "Necesita haber más espacios inclusivos en la ciencia. Hablar de inclusión verdadera no es solo dar un espacio para que hablen, sino hacer algo colaborativo", afirmó, mencionando a personas con discapacidad auditiva o visual, mujeres, niñas y adultos mayores.
Sobre la evaluación del impacto del festival, un problema recurrente para este tipo de eventos, Varguez planteó que el criterio no debe limitarse al número de asistentes. "Evaluar es complicado porque el festival es efímero. Más allá de un número de asistentes, los resultados se deben mirar desde qué cambió en ti, qué te hizo pensar diferente", explicó.
La funcionaria cerró con una reflexión sobre el futuro de la divulgación científica universitaria en un entorno de restricciones presupuestales. "El futuro de la divulgación universitaria tiene que ver con el trabajo coordinado entre diversas instituciones y con una estrategia que nos permita amalgamarnos. Cuando uno hace una actividad por sí solo en estos tiempos, no genera tanto impacto", finalizó Varguez.