Céspedes Peregrina detalló que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de Gobernación (Segob) han manifestado formalmente la inconformidad del gobierno federal ante las autoridades estadounidenses por esta modalidad de deportación, sin que hasta ahora se haya logrado su suspensión. "Se ha hecho patente la inconformidad por parte del gobierno Federal a través de la Cancillería y a través de la Secretaría de Gobernación y se ha venido trabajando de manera muy puntual para buscar que esa colaboración evite que se sigan mandando connacionales a Centroamérica", explicó el comisionado, quien agregó que México mantiene conversaciones con las autoridades correspondientes para que la práctica sea suspendida.
La presidenta Sheinbaum expresó su rechazo a que los mexicanos deportados sean enviados a naciones distintas a la propia. "No hay razón para que envíen a connacionales a Centroamérica, algún país de Centroamérica. Ninguna razón", afirmó la mandataria durante la mañanera, en la que insistió en que el reclamo diplomático se acompaña de un mecanismo de coordinación para garantizar el retorno de los deportados.
Cómo opera el mecanismo de retorno
El esquema descrito por el gobierno mexicano funciona así: en cuanto se tiene conocimiento de la llegada de connacionales a un tercer país, los consulados de México establecen contacto con ellos, mientras el INM coordina con sus contrapartes centroamericanas para facilitar el proceso. Sheinbaum precisó que el gobierno federal cuenta con vehículos contratados para el traslado. "En el momento en que llegan los recibe el consulado y tenemos contratados vehículos para que puedan subir a los vehículos y puedan venir de inmediato a México", señaló la presidenta.
Para los casos de Guatemala y Honduras, el retorno se realiza por vía terrestre: los mexicanos son trasladados hasta la frontera sur del país, donde reciben su carta de repatriación y son canalizados a los servicios del programa México te abraza, coordinado por la Segob. El esquema es distinto para quienes fueron enviados a Costa Rica: los 20 connacionales en ese país regresan por vía aérea directamente a territorio nacional, donde reciben la misma atención gubernamental.
El programa México te abraza es el eje de la política de recepción de connacionales retornados durante la actual administración. De acuerdo con lo expuesto por el gobierno federal, canaliza a las personas repatriadas hacia los servicios de atención estatales tras su llegada, como parte de la estrategia para atender el fenómeno del retorno en un contexto de endurecimiento de la política migratoria estadounidense.
La práctica de enviar migrantes a terceros países —y no a su país de origen— no es exclusiva del caso mexicano. Washington ha suscrito acuerdos de este tipo con distintas naciones centroamericanas como parte de su estrategia migratoria, lo que ha derivado en fricciones con gobiernos de la región que deben absorber temporalmente a población deportada que no es nacional suya. El material disponible no precisa los términos jurídicos bajo los cuales se realizaron los traslados reportados por el INM.
Un reclamo con antecedentes en la relación bilateral
El diferendo se inscribe en una relación migratoria históricamente marcada por episodios de fricción entre ambos gobiernos. México ha sostenido que la repatriación de sus connacionales debe realizarse de manera directa, conforme a los mecanismos de protección consular previstos en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares y en los entendimientos de repatriación entre los dos países, que regulan la asistencia a mexicanos en el exterior. El antecedente más citado de tensión migratoria reciente es la crisis de 2019, cuando la administración de Donald Trump amenazó con imponer aranceles a productos mexicanos para presionar a México en materia de contención de flujos migratorios, episodio que derivó en el despliegue de la Guardia Nacional en las fronteras.
El gobierno mexicano no ha precisado si recurrirá a una vía formal adicional —como una nota diplomática pública o una queja ante organismos internacionales— en caso de que la práctica no cese pese a las gestiones de la Cancillería y la Segob. Tampoco se ha informado de un plazo definido para que Estados Unidos responda a la solicitud mexicana de suspender estos traslados.
El tema se abordó en la misma conferencia en la que la presidenta se refirió a otros asuntos de la agenda binacional y de seguridad, en un contexto en el que el gobierno federal ha mantenido comunicación con Washington sobre migración y cooperación fronteriza. Del lado estadounidense, no consta en el material una postura oficial sobre los señalamientos del INM.
De cara a los próximos días, el INM indicó que continuará el monitoreo de nuevos traslados de mexicanos hacia terceros países y que mantendrá activados los mecanismos consulares de contacto en Guatemala, Honduras y Costa Rica. La evolución de las gestiones entre la Cancillería mexicana y sus contrapartes estadounidenses determinará si esta práctica se modifica en el corto plazo.