El expediente de mayor peso en agosto fue el de Sinaloa, con 16% de la cobertura total. Rocha Moya regresó al cargo de gobernador y, al día siguiente, pidió licencia definitiva. La Presidenta optó por la vía institucional: se negó a respaldarlo pese a la presión política que enfrentó y avaló el nombramiento de Graciela Domínguez como gobernadora interina. El retorno del mandatario se leyó en su contra en la cobertura; la salida, en cambio, no le restó.
Sheinbaum cerró ese episodio con una frase que fijó postura sin señalar a nadie en particular.
"Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la nación", declaró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El tema de mayor tamaño del mes, y el único que la propia Presidenta colocó desde su agenda, fue la restricción del uso de celulares en las escuelas al arranque del ciclo escolar. La medida no se limita a los alumnos: incluye también a los maestros, y no se circunscribe al salón de clases, sino que abarca el recreo, con el objetivo declarado de recuperar el juego y el trato entre compañeros. El argumento presidencial fue de desarrollo infantil, no de disciplina: el uso excesivo de plataformas digitales afecta la atención, la conducta y las capacidades cognitivas de la niñez, mientras que el regreso al papel y al lápiz ejercita lo sicomotor. La postura se fijó tras consultar a los maestros.
El caso de Andy López Beltrán
El tercer expediente relevante, y uno de los que más le costaron a la Presidenta, llegó desde fuera de México. El gobierno de Estados Unidos revocó la visa de Andy López Beltrán sin ofrecer una explicación pública; él respondió con una carta dirigida a Donald Trump, y el asunto se instaló como cuestión de soberanía. Sheinbaum sostuvo que el retiro de un documento de viaje es una decisión administrativa de otro gobierno, ajena a cualquier investigación penal, y recordó que la Fiscalía General de la República no halló elementos para abrir indagatoria. Después negó haber tratado el tema con el embajador estadounidense Ronald Johnson y buscó darlo por cerrado.
"Ya no voy a hablar de eso. Ya di mi opinión sobre el tema", afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Los nuevos lineamientos sobre el derecho de las audiencias, defendidos por la consejera jurídica de Presidencia, Luisa María Alcalde, se leyeron en algunos sectores como un intento de censura. La Presidenta los respaldó frente a la industria de medios, un frente que, a diferencia del de los celulares, sí le generó desgaste según el estudio. El pulso con los medios no es nuevo: durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la sección "Quién es quién en las mentiras" de la mañanera marcó una relación de confrontación permanente entre Palacio Nacional y la prensa.
Homicidios y agenda diplomática
Entre lo que sí le funcionó a la mandataria destaca el anuncio de una caída de 45% en homicidios respecto a 2024, que volvió a operar como su activo más confiable, junto con el operativo desplegado para garantizar las exportaciones de aguacate hacia Estados Unidos. Sheinbaum también envió al Congreso de la Unión una iniciativa para que quienes aspiren a una gubernatura o a la Presidencia renuncien a cualquier otra nacionalidad, con el argumento de que quien gobierne vea sólo por los intereses de México.
En el plano diplomático, México y Perú restablecieron relaciones tras nueve meses de ruptura, y el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, visitó Palacio Nacional, donde la Presidenta reiteró la invitación al papa León XIV, pese a que la Santa Sede ya había confirmado una gira regional en noviembre sin escala en México. El estudio ARMA concluye que el mes cerró con mayoría favorable, aunque los dos expedientes ajenos ocuparon el espacio donde debía ir la agenda propia de la Presidenta.
