El incremento mensual del paro fue del 1% y lo encabezó un dato llamativo: 21.411 jóvenes menores de 25 años más en las listas, un 12,77% de aumento en un solo mes. El Ministerio de Trabajo defiende, al mismo tiempo, que septiembre cierra con el nivel de paro más bajo para ese mes desde 2007, un matiz que sitúa la cifra en perspectiva histórica sin ocultar la subida.
De los 92.327 nuevos afiliados a la Seguridad Social, 84.220 fueron trabajadores extranjeros, en torno al 91% del total. Al cierre de septiembre había 421.306 afiliados procedentes del proceso extraordinario de regularización, un mecanismo que da de alta formalmente a personas que, según la explicación oficial, ya residían y trabajaban en España sin estar registradas.
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha atribuido el incremento del desempleo fundamentalmente a ese proceso, que haría aflorar de golpe a personas tanto en los registros de afiliación como en las listas de demandantes de empleo. La explicación encuentra respaldo en los datos del propio proceso, aunque revela que el mismo mecanismo que permite presumir de una afiliación récord contribuye a engrosar el paro registrado del mismo mes.
El paro juvenil, la cara menos celebrada
El paro entre menores de 25 años aumentó en 21.411 personas en septiembre, hasta los 189.141 desempleados, el repunte proporcional más abultado de todos los tramos de edad. Los servicios públicos de empleo registraron también aumentos del desempleo en servicios, agricultura e industria, mientras que solo la construcción redujo su número de parados. El colectivo sin empleo anterior, que agrupa a quienes buscan su primer trabajo o se reincorporan al mercado, creció en 17.966 personas.
La distribución territorial apunta a un deterioro generalizado: quince comunidades autónomas sumaron desempleados en septiembre. Andalucía encabezó el incremento con 6.733 parados más, seguida de Madrid, con 2.773, y Galicia, con 2.746, según los registros del Ministerio de Trabajo.
Sobre la afiliación, la composición del crecimiento matiza el titular. La afiliación masculina apenas aumentó en 1.468 personas, mientras las mujeres sumaron 90.859 nuevas cotizantes. Buena parte del incremento sectorial se explica por la vuelta al curso escolar, que incorporó más de 60.000 cotizantes solo en educación, un patrón estacional reversible al terminar el periodo lectivo.
El Gobierno ha repetido en distintos foros que «nunca ha habido tantas personas trabajando en España», una afirmación que los datos absolutos respaldan pero que requiere matices sobre su origen. No se trata, en sentido estricto, de la creación de 84.000 puestos de trabajo nuevos, sino de la incorporación al registro oficial de personas que, según la propia versión del Ejecutivo, ya desempeñaban una actividad sin estar dadas de alta.
«Nunca ha habido tantas personas trabajando en España», ha sostenido el Gobierno al presentar los datos de afiliación de septiembre.
Detrás de los 92.327 nuevos cotizantes conviven así tres fenómenos distintos: la estacionalidad del arranque del curso escolar, la regularización administrativa de un colectivo amplio de trabajadores extranjeros y, en menor medida, la creación efectiva de empleo. Separar esos componentes es imprescindible para valorar el pulso real del mercado laboral, algo que las cifras agregadas tienden a diluir.
El fenómeno no es inédito en la serie histórica española. La regularización masiva de trabajadores extranjeros aprobada en 2005 bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero afloró a cientos de miles de inmigrantes que ya trabajaban en la economía sumergida, con el consiguiente efecto estadístico sobre la afiliación. El registro administrativo de empleo refleja altas y bajas en la Seguridad Social y demandantes inscritos en los servicios públicos, de modo que una misma persona puede engrosar a la vez afiliación y paro según su situación en el mes.
Esa doble lectura convive con otros indicadores que también exigen cautela, como la brecha fiscal entre la electricidad y los combustibles fósiles denunciada por el sector eléctrico, prueba de que las cifras macroeconómicas rara vez admiten una única interpretación.
El contraste del balance queda fijado en los propios registros del Ministerio de Trabajo: España tiene hoy más afiliados que nunca, 22,44 millones, y a la vez acaba de sumar 23.587 parados en un solo mes, con el paro juvenil creciendo a doble dígito y quince comunidades autónomas registrando más desempleados que en agosto.

