La decisión responde tanto al peso creciente de México en la estrategia global de la compañía como al dinamismo del segmento. Según cifras de la propia empresa, México es ya el tercer mercado más importante para Enterogermina a escala mundial, únicamente por detrás de Estados Unidos, Francia e Italia, países con mayor tradición de consumo de la marca desde hace décadas.
Luis Soares, director general de Opella México desde inicios de 2026, indicó que la nueva línea tendrá capacidad para producir 200 millones de minibotellas al año. Más de la mitad de esa producción se destinará al mercado mexicano, mientras que el resto se exportará a otros países de América Latina, principalmente Brasil, lo que consolida a Ocoyoacac como centro de manufactura regional. Soares, según la información difundida por la empresa, atribuyó a la escisión de Sanofi el margen para concentrar recursos en un negocio que, dentro de un grupo enfocado también en vacunas, oncología y enfermedades raras, competía por atención directiva.
Un mercado de probióticos que crece por encima de la inflación
El segmento de probióticos en México se ubica en torno a los 4,000 millones de pesos, de acuerdo con datos auditados por la consultora de investigación clínica y análisis de mercado farmacéutico IQVIA, que capta principalmente ventas en farmacias y distribuidores formales. Existe además un mercado de suplementos comercializado en supermercados, tiendas naturistas y canales informales, no auditado con el mismo rigor, que llevaría el tamaño total del segmento a una cifra cercana a los 5,000 millones de pesos.
Estos productos forman parte del universo más amplio de los medicamentos de libre venta, conocidos como OTC por sus siglas en inglés, que permiten al consumidor tomar decisiones de autocuidado sin intermediación clínica directa. El mercado total de OTC, vitaminas, minerales y suplementos en México alcanzó entre 73,000 y 74,000 millones de pesos en 2025, según IQVIA, con un crecimiento sostenido de entre 5% y 6% anual en términos reales. Esa tasa duplica aproximadamente la inflación general que reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a través de su índice de precios al consumidor, cuyo objetivo de referencia fijado por el Banco de México se sitúa en el 3%, con un rango de variabilidad de un punto porcentual.
Ese ritmo de expansión explica, en buena medida, por qué Sanofi decidió escindir su negocio de autocuidado para crear Opella como compañía independiente. La operación replica un patrón visto en otras farmacéuticas globales que separan sus divisiones de consumo masivo de las de medicamentos de prescripción, vacunas u oncología, áreas que compiten por presupuesto y atención directiva dentro de las corporaciones integradas.
Opella opera bajo una estructura de capital mixta: un fondo de inversión estadounidense controla el 50%, Sanofi mantiene el 48% y el gobierno francés conserva un 2%, participación que responde al interés del Estado francés en preservar influencia sobre activos industriales vinculados a la salud pública, una práctica con precedentes en sectores considerados estratégicos en Francia desde hace décadas.
La planta de Ocoyoacac ya fabricaba el 60% de lo que Opella vende en México antes de esta ampliación. Con la incorporación de Enterogermina a su línea de producción local, esa proporción sube al 80%, movimiento que la compañía presenta como reducción de la dependencia de importaciones y refuerzo de la capacidad productiva nacional en un insumo de salud de consumo masivo.
Más allá de sus usos tradicionales —tratamiento de diarrea, recuperación de la flora intestinal y acompañamiento durante tratamientos con antibióticos—, Enterogermina estaría ganando terreno entre pacientes que usan medicamentos de la familia GLP-1, como la semaglutida, cada vez más prescritos en México para el control de la diabetes y el manejo del peso corporal. Estos fármacos generan con frecuencia efectos secundarios digestivos, y estudios que la compañía ha comenzado a difundir entre médicos sugieren que el probiótico podría mitigar esas molestias, aunque se trata de un uso complementario todavía en fase de exploración clínica y comercial.
Del proteccionismo industrial al nearshoring
El caso de Opella se inscribe en una tendencia de relocalización de manufactura farmacéutica hacia México, fenómeno que cámaras empresariales y la Secretaría de Economía han vinculado al nearshoring impulsado por la cercanía geográfica con Estados Unidos y por los costos logísticos crecientes de importar desde Europa o Asia. La industria farmacéutica en México, cuyos productos son regulados por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), ha registrado en los últimos años anuncios de ampliación de plantas por parte de multinacionales del sector.
El precedente histórico más cercano se remonta a las décadas de sustitución de importaciones de mediados del siglo XX, cuando el país impulsó la instalación de plantas de manufactura de medicamentos como parte de una política industrial más amplia. Aunque el marco regulatorio y comercial cambió radicalmente con la apertura posterior al Tratado de Libre Comercio de América del Norte y su sucesor, el T-MEC, la lógica de sustituir importaciones por producción local conecta ambos momentos.
La inauguración no resuelve las dudas sobre el comportamiento futuro del segmento de suplementos no auditados, que según los propios datos de IQVIA representa una porción significativa del mercado total y opera con menor trazabilidad regulatoria. Cofepris ha reforzado en los últimos ejercicios sus criterios de vigilancia sobre productos de venta libre, aunque el control sobre los canales informales sigue siendo un reto para la autoridad sanitaria.
De cara a los próximos meses, Opella prevé que la planta de Ocoyoacac alcance su capacidad plena de producción de Enterogermina de forma progresiva, con el mercado mexicano y las exportaciones a Brasil como principales destinos. El desempeño de esta inversión servirá como referencia para evaluar si la estrategia de autonomía productiva que persigue la compañía desde su escisión de Sanofi logra consolidar a México como plataforma exportadora de autocuidado para el resto de América Latina.