El porcentaje de cobertura reportado —42% de las pérdidas económicas totales— superó el promedio de los últimos 30 años, que la propia institución sitúa en 33%. Según el instituto, la diferencia se explica porque una parte considerable de los daños ocurrió en Estados Unidos y otros mercados con alta penetración de seguros, además de que las pérdidas se concentraron en riesgos ampliamente cubiertos por las pólizas de bienes personales.
El caso de Venezuela ilustra el fenómeno inverso. El sismo registrado en junio dejó, de acuerdo con las estimaciones del instituto, daños a la infraestructura por alrededor de 20,000 mdd y más de 5,000 víctimas mortales, lo que lo convirtió en la catástrofe natural más letal del semestre a escala global. El reporte advirtió que aún no existe una estimación fiable de las pérdidas aseguradas en ese país, dada la baja penetración del seguro en la región.
"Es probable que las pérdidas aseguradas representen solo una pequeña parte de las pérdidas totales, lo que subraya la persistente brecha de protección en la región", señaló el Swiss Re Institute, en referencia a la disparidad entre el valor de los daños materiales y la cobertura efectivamente contratada. Esa brecha de protección —el diferencial entre pérdidas económicas y pérdidas aseguradas— es un indicador que la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas ha señalado también para México, donde la penetración del seguro catastrófico se mantiene por debajo de la de mercados desarrollados como Estados Unidos o Europa occidental.
Fuera del sismo venezolano, las tormentas severas registradas en distintas regiones del mundo, principalmente en Estados Unidos, representaron la categoría de desastre con mayor volumen de pérdidas aseguradas durante el semestre. Las tormentas eléctricas, el granizo, los tornados y los vientos fuertes generaron pérdidas cubiertas por 28,000 mdd, cifra que se ubicó por debajo de la tendencia histórica de 36,000 mdd para un periodo comparable.
El reporte precisó que junio marca el cierre de la temporada alta de tormentas severas en Estados Unidos, país que concentra el mayor riesgo en esta categoría a nivel mundial. Aproximadamente 73% de las pérdidas aseguradas anuales por este tipo de fenómeno ocurren en la primera mitad del año, aunque el instituto advirtió que podrían presentarse eventos meteorológicos severos adicionales durante el segundo semestre. "Las tormentas severas son un riesgo frecuente y las pérdidas aseguradas varían de un año a otro, debido a la ubicación e intensidad del evento, así como al valor y la vulnerabilidad de los activos expuestos", agregó la firma.
El riesgo de incendios en Europa
El documento dedicó un apartado a las condiciones climáticas registradas en Europa durante julio, cuando se presentaron incendios forestales en Francia y España en el contexto de olas de calor que se han intensificado. El instituto calificó el riesgo de incendios forestales en la región como moderado por ahora, aunque llamó a una mayor atención ante el incremento de la actividad incendiaria. "A medida que las temperaturas en Europa sigan subiendo, es probable que las condiciones propicias para los incendios forestales se vuelvan más frecuentes", indicó.
Para México, el reporte no ofrece cifras específicas por país, aunque el patrón descrito —pérdidas económicas elevadas por fenómenos hidrometeorológicos y baja cobertura aseguradora frente a sismos— resulta relevante en un territorio con exposición sísmica y ciclónica documentada por el Servicio Sismológico Nacional y el Servicio Meteorológico Nacional. El sismo de 1985 en la Ciudad de México, que dejó miles de víctimas y expuso la escasa cobertura del parque habitacional, sigue siendo el referente obligado para discutir la penetración del seguro catastrófico en el país, junto con los huracanes que han golpeado ambos litorales en las últimas décadas.
Los reportes semestrales del Swiss Re Institute sobre pérdidas por catástrofes naturales son insumo habitual para reguladores y aseguradoras a la hora de calcular reservas y primas de reaseguro. En el material difundido, la firma no ofreció una proyección específica sobre el comportamiento esperado para el segundo semestre de 2026 más allá de la advertencia sobre posibles tormentas severas adicionales en Estados Unidos.
El comportamiento del mercado asegurador global durante los próximos meses dependerá, según el instituto, de la intensidad de la temporada de huracanes en el Atlántico —que se extiende hasta finales de noviembre— y de la evolución de las condiciones de sequía y calor en Europa, factores que serán objeto de reportes de seguimiento posteriores.