La localización de Chakib se produjo casi un mes después de la de su hermano. Al comprobar su historial durante el control, los agentes lo pusieron a disposición de la Policía Nacional, que prevé su expulsión a Marruecos con carácter urgente en las próximas horas. La Policía Nacional había dado antes con Chakir tras identificarlo en imágenes y rastrear su paradero, deteniéndolo el 14 de agosto y expulsándolo de forma inmediata.
El caso de los gemelos Achatoui se remonta a una investigación de 2014, cuando los servicios de información pusieron el foco en la familia tras la muerte del hermano mayor en Siria como combatiente de Ahrar Al Sham, grupo islamista radical activo en el conflicto sirio. La familia, afincada entonces en Badalona tras ser expulsada de Francia, volvió a recibir la visita de los servicios de información el 31 de marzo de 2015.
Los dos gemelos, junto con su madre, Rhimou, fueron detenidos cuando tenían previsto viajar a Siria para incorporarse al ISIS. Según el material, la madre habría cobrado un sueldo abonado por la organización terrorista en concepto de pensión por la muerte de su hijo mayor en combate.
La Audiencia Nacional condenó a los gemelos en diciembre de 2016 a 18 meses de internamiento en régimen cerrado por un delito de integración en organización terrorista, pena que completaron con dos años de libertad vigilada. Su madre recibió una condena de dos años de prisión por los mismos hechos.
En 2018 los tres fueron expulsados a Marruecos con prohibición de reingreso, en aplicación del mecanismo por el que la expulsión sustituye a la parte de condena pendiente para extranjeros condenados por determinados delitos, previsto en el artículo 89 del Código Penal. El Gobierno de España los había calificado entonces como un peligro para la seguridad nacional por su vinculación con el yihadismo.
Instalados después en Tetuán, los gemelos habrían aprovechado la entrada masiva de personas en Ceuta de los días 30 y 31 de julio para colarse en la ciudad autónoma con intención de llegar a la península. Ambos se enfrentan ahora a una acusación por quebrantamiento de condena, al haber desobedecido la prohibición judicial de regresar a España, lo que podría prolongar esa prohibición durante otra década.
La entrada de personas con antecedentes por terrorismo entre grandes flujos migratorios no es nueva en la frontera sur: en el salto masivo de la valla de Ceuta de mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas cruzaron en dos días, las Fuerzas de Seguridad ya activaron dispositivos específicos de identificación entre los recién llegados. En esta ocasión, desde la entrada de finales de julio, la Policía Nacional y la Guardia Civil han detenido a 14 personas vinculadas al yihadismo que habían accedido a la ciudad autónoma, muchas de ellas ya expulsadas por tener prohibida la entrada.
La crisis migratoria de finales de julio ha derivado también en consecuencias políticas, como recoge la dimisión del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta por sus contactos con el CNI. La Policía Nacional prevé ejecutar la expulsión de Chakib Achatoui a Marruecos en las próximas horas.


