Durante la reunión se planteó como prioridad fortalecer la cooperación interinstitucional para facilitar el acceso de jóvenes a programas de becas y formación, tanto de instituciones extranjeras como de organismos multilaterales que mantienen convenios con El Salvador. Godínez sostuvo que el trabajo conjunto entre estas instancias permitirá continuar abriendo puertas para las nuevas generaciones y contribuir a la construcción de un país con mayores oportunidades, en línea con el proyecto impulsado por el presidente Nayib Bukele.
El encuentro se enmarca en la labor del Viceministerio de Diáspora y Movilidad Humana, dependencia de la Cancillería salvadoreña orientada a atender los vínculos entre el Estado y los salvadoreños residentes en el exterior, principalmente en Estados Unidos. La comunidad en el extranjero ha sido, en los últimos años, objeto de distintas iniciativas gubernamentales, entre ellas facilidades para trámites de documento único de identidad (DUI) en consulados, programas de inversión y esfuerzos de acercamiento a segundas y terceras generaciones de salvadoreños nacidos fuera del país.
La Agencia de El Salvador para la Cooperación Internacional es la entidad encargada de gestionar la cooperación técnica y financiera que el país recibe de gobiernos extranjeros, organismos internacionales y agencias de desarrollo, y de canalizar esos recursos hacia proyectos de educación, salud e infraestructura, entre otras áreas.
La figura del cónsul honorario corresponde a representantes designados por el Órgano Ejecutivo en ciudades donde El Salvador no cuenta con una sede consular de carrera. Se trata, generalmente, de residentes del país anfitrión con vínculos históricos o comerciales con El Salvador, que ejercen funciones de enlace y promoción sin ser funcionarios de carrera diplomática, conforme lo establece la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, de la que El Salvador es parte desde 1965.
El peso de la diáspora en la economía
El Viceministerio de Diáspora y Movilidad Humana fue creado durante la actual administración con el objetivo de estrechar los vínculos entre el Estado salvadoreño y sus connacionales en el exterior, en momentos en que las remesas familiares constituyen una de las principales fuentes de divisas del país. Según cifras del Banco Central de Reserva, las remesas familiares alcanzaron los $8,238.2 millones en 2024, equivalentes a cerca del 23% del Producto Interno Bruto salvadoreño, uno de los porcentajes más altos de América Latina y comparable al que registran vecinos como Honduras y Guatemala.
El acceso a becas internacionales ha sido, históricamente, una vía limitada para buena parte de la juventud salvadoreña, condicionada por el costo de los trámites, el dominio de idiomas extranjeros y el desconocimiento de las convocatorias disponibles. Ese vacío ha buscado cubrirse a través de la cooperación bilateral y multilateral, canalizada durante décadas por la Cancillería y sus oficinas de cooperación.
Como antecedente, gobiernos anteriores —tanto de Arena como del FMLN— mantuvieron programas de becas con países como México, Taiwán, Alemania, España y Estados Unidos, gestionados a través del entonces Ministerio de Relaciones Exteriores. Esa tradición de convenios educativos con socios extranjeros marca el marco en el que se inscribe el encuentro coordinado ahora entre el Viceministerio de Diáspora, la agencia de cooperación y la red de cónsules honorarios.
De concretarse nuevos convenios de cooperación educativa, estos deberían formalizarse mediante acuerdos bilaterales o memorandos de entendimiento suscritos entre el Órgano Ejecutivo salvadoreño y las contrapartes extranjeras, un proceso que en años anteriores ha tomado entre varios meses y más de un año desde su anuncio inicial hasta su implementación efectiva.
Hasta el momento no se han detallado un cronograma específico ni montos concretos de cooperación que se deriven de este encuentro, ni los países o instituciones extranjeras con las que se buscaría suscribir nuevos convenios de becas. Tampoco trascendió si se estableció un mecanismo de seguimiento entre las tres instancias para dar continuidad a los acuerdos discutidos.
El desarrollo de estas gestiones dependerá de que las partes traduzcan las conversaciones en instrumentos formales de cooperación y de que se habiliten convocatorias concretas para los aspirantes. La continuidad del esfuerzo quedará sujeta a la capacidad del Viceministerio de Diáspora y de la agencia de cooperación para articular a la red consular en el exterior con los organismos que financian la formación académica de los jóvenes salvadoreños.

