El hallazgo de restos humanos en un departamento de la colonia Guerrero, en la Ciudad de México, convirtió a Calva Zepeda —quien se presentaba como poeta, escritor y actor— en uno de los personajes más mediáticos de la nota roja mexicana. Fue detenido en el marco de una investigación por la desaparición de una mujer, y las acusaciones de homicidio junto con las sospechas de canibalismo derivaron en el apodo con el que la prensa lo bautizó.
Según relató Brito, durante la llamada desde el penal Calva insistía en desmarcarse del perfil que los medios le habían atribuido y buscaba posicionarse como un artista que había cometido errores y estaba dispuesto a enfrentar las consecuencias legales. El periodista añade que su interlocutor se reía de sus propios comentarios mientras reiteraba esa identidad por encima de los señalamientos penales.
"Me dijo: 'Yo no soy un monstruo, el monstruo que se me ha señalado', pues obviamente a mí me hizo levantar la ceja", recuerda Luis Brito, periodista y director de "Poeta caníbal".
"Le interesaba señalar que él era un poeta, un escritor, actor, que había cometido errores y que iba a pagar por ellos", relata el periodista.
Para la producción del documental, el equipo de Brito recuperó testimonios, fotografías y documentos judiciales a lo largo de casi año y medio de trabajo, un acervo que incluyó dos expedientes penales con un volumen superior a las 20,000 páginas. Ese material permitió reconstruir el caso desde una perspectiva distinta a la cobertura original, marcada entonces por el morbo en torno al apodo.
El periodista sostuvo que la lectura del expediente lo llevó a distanciarse del relato que en su momento posicionó a Calva como un asesino serial de corte cinematográfico, y a enmarcar el caso dentro de la violencia de género.
"No estamos hablando de un asesino serial del estilo hollywoodense, lunático, delirante o que escogía a sus víctimas por la talla. Estamos hablando de feminicidios en los que estuvo de por medio la violencia de género", afirmó Brito.
Para el director de "Poeta caníbal", el caso expone una continuidad entre las respuestas institucionales de hace casi dos décadas y las actuales, pese a los cambios legislativos en materia de feminicidio registrados en el país. El recorrido documental de Brito se suma a otros ejercicios recientes de reconstrucción de la nota roja mexicana en pantalla, como el que Netflix emprendió al reconstruir en tres episodios la caída de "El Mayo" Zambada.
"Es un caso de hace 19 años, pero el mayor problema, los feminicidios, es tristemente actual", lamentó Brito.
