Dentro de ese intercambio, las exportaciones mexicanas hacia Canadá subieron 15.7%, hasta 16,482 mdd, mientras que las ventas canadienses a México crecieron 18.4%, a 9,726 mdd, según la misma fuente. El resultado deja un saldo favorable a México en el comercio bilateral y se produce mientras avanza la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), proceso que marca el entorno de la cadena productiva regional.
El Plan de Acción México-Canadá 2025-2028, firmado el 18 de septiembre de 2025 en la Ciudad de México, se presentó como la hoja de ruta estratégica de la Alianza Integral entre ambos países. Se estructura en cuatro ejes: prosperidad económica, movilidad inclusiva, seguridad y sostenibilidad, con el objetivo declarado de consolidar cadenas de suministro y fomentar un crecimiento bilateral sostenido.
Entre los compromisos asumidos figura la construcción de una cadena de suministro resiliente, capaz de responder a un entorno comercial global cambiante, con especial atención a la seguridad sanitaria y la biofabricación. Canadá se comprometió además a compartir prácticas para ayudar a México a desarrollar un marco de evaluación de inversión extranjera, en línea con los objetivos de seguridad económica de América del Norte.
Energía, minería y cooperación tecnológica
El documento contempla la exploración conjunta de proyectos de infraestructura de largo plazo, incluidos corredores energéticos que respalden un comercio bilateral más integrado. Ambos gobiernos acordaron organizar diálogos estratégicos entre autoridades e industria sobre infraestructura energética, energías renovables, hidrógeno limpio y captura, uso y almacenamiento de carbono, además de una visita de estudio para profundizar en la cooperación técnica.
El plan incluye asimismo un compromiso de desarrollo minero sostenible orientado a producir los recursos necesarios para la transición ecológica y las tecnologías del futuro. Las dos naciones reconocieron la relevancia de una conducta empresarial responsable y acordaron trabajar con las partes interesadas en políticas que favorezcan un entorno de negocios inclusivo, con énfasis en los sectores vinculados a la economía circular.
La diversificación comercial hacia Canadá se enmarca en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, vigente desde 1994 y sustituido por el T-MEC en 2020, que institucionalizó la integración productiva de la región. El Plan de Acción de 2025 añade a ese andamiaje una agenda bilateral directa entre la Ciudad de México y Ottawa, al margen del eje Washington, en momentos de incertidumbre por la renegociación del acuerdo trilateral.
Los datos de comercio se conocen en paralelo a otros asuntos de la agenda nacional, como la prohibición de celulares en escuelas que entra en vigor este martes o los actos por el Día de Muertos que la presidenta Sheinbaum encabezó desde Palacio Nacional. El Plan de Acción México-Canadá 2025-2028 se mantiene como marco de la relación bilateral mientras continúa la revisión del T-MEC entre los tres socios de América del Norte.
