Ricardo Evangelista, analista sénior de ActivTrades, explicó que el alza en los precios del petróleo podría presionar la inflación global y mantener las tasas de interés elevadas por más tiempo, escenario que normalmente reduciría el atractivo del oro como activo que no rinde intereses. Sin embargo, sostuvo que ese efecto se ve contrarrestado por la demanda de refugio y por la expectativa de que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán deriven en una desescalada que alivie la presión sobre los energéticos. El analista añadió que el nivel de los 4,000 dólares por onza continúa ofreciendo un soporte técnico sólido, aunque el repunte actual enfrentaría dificultades por la volatilidad energética.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló este miércoles que Washington mantiene la disposición de negociar el fin de la crisis con Irán, aunque afirmó que Teherán no se toma en serio las conversaciones. La declaración añadió presión a un proceso diplomático que los mercados observan con cautela y que constituye uno de los principales factores detrás del movimiento en las materias primas.
La tensión se intensificó luego de que tres petroleros cargados con crudo saudí, con destino a China e India, dieran media vuelta en el mar Rojo el martes 21 de julio, ante amenazas de los hutíes de Yemen, grupo alineado con Irán. El episodio provocó un repunte adicional en los precios del petróleo, lo que alimenta temores inflacionarios en las principales economías, incluida la mexicana, dado el peso de los energéticos en la canasta de consumo.
Los precios del oro habían alcanzado máximos históricos en enero de 2026, impulsados por el estallido de la guerra, que elevó los costos energéticos y avivó los temores de inflación, además de aumentar la probabilidad de que las tasas de interés se mantuvieran altas por un periodo prolongado. Desde entonces, el metal registró una trayectoria descendente hasta el repunte técnico observado este miércoles.
De acuerdo con una encuesta de Reuters, es probable que la Fed mantenga estable su tasa de interés de referencia durante el resto de 2026, con los mercados descontando dos posibles subidas para finales de marzo de 2027. Los operadores estimaban una probabilidad cercana al 68% de que ocurra un incremento en septiembre próximo, según la herramienta FedWatch de CME.
Qué implica para México y Banxico
Para México, las decisiones de la Fed tienen un peso directo sobre la política monetaria de Banxico, que históricamente busca mantener un diferencial de tasas frente a Estados Unidos para contener las presiones sobre el peso y evitar salidas de capitales. Un escenario de tasas estadounidenses elevadas por más tiempo tendería a limitar el margen de maniobra del banco central mexicano para recortar su propia tasa de referencia, empleada como ancla frente a la inflación que mide el INEGI.
El comportamiento del oro también resulta relevante para la economía mexicana en su papel de productor y exportador del metal. México se ubica entre los principales productores de plata del mundo y mantiene una producción aurífera significativa, por lo que las fluctuaciones en los precios internacionales inciden en los ingresos de empresas mineras que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores y en las exportaciones registradas por Banxico.
Un antecedente en la historia económica reciente del país se encuentra en la crisis financiera de 2008, cuando la combinación de choques externos y la búsqueda de refugio en activos como el oro coincidió con una depreciación abrupta del peso frente al dólar, que obligó a Banxico a intervenir en el mercado cambiario. Aunque el contexto actual difiere en magnitud, ilustra cómo la volatilidad en los mercados internacionales de materias primas puede trasladarse con rapidez a los mercados financieros locales.
Entre los demás metales preciosos, la plata al contado subía 1%, hasta 59.35 dólares por onza; el platino ganaba 1.1%, a 1,646.63 dólares, y el paladio avanzaba 1.8%, hasta 1,305.41 dólares. El repunte generalizado reflejó el mismo patrón de búsqueda de refugio que ha caracterizado a los mercados de materias primas en las últimas semanas.
De cara a los próximos días, el mercado permanecerá atento a cualquier avance concreto en las negociaciones entre Washington y Teherán, así como a la próxima decisión de política monetaria de la Fed, cuyo resultado influirá en las expectativas sobre tasas para el resto de 2026 y el arranque de 2027. Una señal de desescalada en el mar Rojo o un acuerdo diplomático podría moderar la demanda de refugio y frenar el repunte del oro, mientras que un agravamiento del conflicto tendería a reforzarlo.