El flag football, variante sin contacto del fútbol americano que se disputa con equipos de cinco jugadoras por lado, ha ganado terreno en México durante los últimos años, impulsado en buena medida por los resultados de la Selección Nacional femenil en competencias internacionales. Chávez, una de las referentes del plantel, defendió la importancia de aprovechar cada escenario internacional para dar visibilidad a la disciplina, y situó el verdadero legado de esta generación por encima de los títulos.
"Estamos muy agradecidas con Dios por permitirnos seguir transformando este deporte y abrir más puertas para todas las personas que lo practican. Asumimos esa responsabilidad con el corazón y el compromiso de continuar por ese camino", señaló la receptora abierta. La jugadora agregó: "Cuidamos cada uno de nuestros pasos y agradezco a toda la gente que ve en mí una fuente de inspiración. Trabajo todos los días para cumplir mis sueños y espero que ellas también luchen por alcanzar los suyos".
Chávez cerró con una reflexión en la que subrayó el peso del Mundial que la Selección afrontará: aseguró que el torneo servirá para confirmar que México cuenta con el talento, la preparación y la mentalidad necesarios para hacer historia en el escenario internacional. En el material difundido no se precisaron fecha ni sede exactas de la competencia.
Un semillero apoyado en el fútbol americano
El desarrollo del flag football femenil en México se ha apoyado en estructuras ya existentes del fútbol americano amateur, con ligas estudiantiles y programas que han incorporado la modalidad femenil en años recientes. La disciplina vive además un momento de expansión global tras su inclusión en el programa de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, un hito que ha multiplicado el interés de federaciones y patrocinadores en distintos países, entre ellos México.
La atleta enmarcó su mensaje en un compromiso dirigido particularmente a las jóvenes que practican la disciplina en distintas regiones del país, a las que animó a perseguir sus propias metas. Ese enfoque conecta el rendimiento deportivo con una vocación de masificación: cada triunfo del combinado, según la propia jugadora, contribuye a derribar barreras y a demostrar que es posible alcanzar la élite mundial desde cualquier punto del territorio nacional.
Del boxeo y la lucha libre al flag: precedentes del deporte femenil
El precedente más citado en el deporte femenil mexicano de las últimas décadas es el del boxeo, disciplina en la que el país ha consolidado una tradición de campeonas mundiales que abrió paso a mayor visibilidad y patrocinio para las mujeres arriba del ring. De forma comparable, la lucha libre femenil ha ganado espacios en la programación de empresas del ramo tras años de relegación frente a las categorías masculinas. En ambos casos, el rendimiento deportivo funcionó como palanca de reconocimiento social antes de traducirse en estructuras estables.
El fenómeno se inserta en una tendencia más amplia de crecimiento del deporte femenil en México, que en los últimos años ha visto consolidarse la Liga MX Femenil de fútbol, fundada en 2017, y avances en disciplinas como el softbol. La experiencia de esos deportes muestra que la exposición internacional puede acelerar la incorporación de nuevas practicantes, aunque la sostenibilidad depende de la continuidad en la inversión en infraestructura y programas de base.
En el plano competitivo, la Selección Mexicana femenil ha figurado entre las potencias del continente en los últimos ciclos, midiéndose de forma sostenida contra selecciones como la de Estados Unidos, tradicional dominadora de la disciplina, así como equipos de otras naciones que también han impulsado sus programas de desarrollo. El reconocimiento individual de Chávez en los World Games 2025 se sumó a esa trayectoria colectiva, sin que ello, según la propia jugadora, altere el objetivo del equipo.
De cara a los próximos meses, la siguiente gran cita del combinado nacional es el Campeonato Mundial mencionado por Chávez, cuyo desempeño servirá como referencia para la consolidación de la disciplina en el calendario deportivo del país y para el proceso rumbo a Los Ángeles 2028, donde el flag football debutará como deporte olímpico. El equipo aspira, en palabras de su referente, a confirmar sobre el terreno la madurez de una generación que busca dejar huella más allá del medallero.