La esposa del guanajuatense, Jessica Alamilla, madre de sus hijos menores, ha señalado que Coronilla Durán se encontraba en aquel país con visa de turista al momento de los hechos. Alamilla viajó personalmente a Orlando para realizar las gestiones relacionadas con el caso y, tras concluir los trámites, regresó a Guanajuato, donde ahora se encuentra acompañada por sus familiares. La SDH confirmó que la familia ya cuenta con el acta de defunción correspondiente.
La investigación sobre las circunstancias exactas del atropellamiento permanece abierta en Estados Unidos, bajo jurisdicción de las autoridades de Florida. El gobierno estatal precisó que dará seguimiento sin interferir en ese proceso. "La investigación sobre los hechos ocurridos en Florida continúa en Estados Unidos. El Gobierno del Estado permanecerá atento a su desarrollo y mantendrá la coordinación con el Consulado de México en Orlando, dentro del ámbito de sus atribuciones", indicó la SDH en un comunicado. La secretaria del ramo, Liz Alejandra Esparza, expuso que el respaldo institucional a la familia continuará en coordinación con las autoridades consulares mexicanas, respetando en todo momento los procesos que se desarrollan en el país vecino.
La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo instruyó que el costo de la repatriación sea reembolsado a la familia a través del programa que opera la SDH, destinado a apoyar a familias de migrantes guanajuatenses fallecidos en el extranjero. El traslado se realizó por la ruta Orlando–Reynosa y, posteriormente, hacia San José Iturbide, mediante una funeraria local que se hizo cargo del cuerpo y el ataúd. El Consulado de México en Orlando coordinó la repatriación, asignó los servicios funerarios y otorgó un apoyo parcial para cubrir los gastos que enfrentó la familia.
Una comunidad marcada por la migración
En Puerto Blanco II, donde Coronilla Durán tenía su hogar —a unos 100 metros de la carretera federal 57 y cerca de la carretera estatal San Miguel de Allende-Doctor Mora—, los vecinos lo recuerdan como una persona entusiasta y apreciada. "Todos están tristes, ¿por qué le pasó eso?, tan jovencito", comentó una vecina del poblado. Antes de que el cuerpo llegara a territorio guanajuatense, la comunidad organizó el 24 de julio una rodada ciclista y una kermés para reunir fondos en apoyo a los deudos. "Vino mucha gente para ayudar", relató una de las vecinas.
La migración hacia Estados Unidos es una realidad extendida entre los habitantes de la región. "Muchas personas de aquí, hombres y mujeres, están en el norte", dijo la propietaria de una tienda de abarrotes de la zona. La familia ha pedido discreción frente al dolor que enfrenta; la madre del guanajuatense reside en la cabecera municipal de San Luis de la Paz, según relató otra vecina, que evitó dar mayores detalles por respeto a la solicitud de privacidad de los deudos.
Guanajuato es una de las entidades con mayor tradición migratoria del país. La condición de origen migratorio de estas comunidades explica que el estado, como Michoacán, Jalisco y Zacatecas, opere desde hace años programas propios de apoyo a familias que deben repatriar los restos de un connacional fallecido en el extranjero, un mecanismo que se activa de forma recurrente ante muertes ocurridas del otro lado de la frontera.
El marco de la asistencia consular
La actuación consular mexicana ante fallecimientos de connacionales en el extranjero se rige por convenios bilaterales de asistencia consular y por protocolos de repatriación de restos que las representaciones diplomáticas de México activan de forma rutinaria, si bien los tiempos y montos de apoyo varían según cada caso y la disponibilidad de recursos estatales o federales. La red consular mexicana en Estados Unidos —la más extensa que un país mantiene en otro— es la instancia que gestiona estos procesos, desde la identificación del cuerpo hasta el traslado a territorio nacional.
El episodio se produce en un contexto de intensificación de las políticas de control migratorio en Estados Unidos. Casos de connacionales fallecidos o heridos durante detenciones y persecuciones de las autoridades migratorias estadounidenses han tensado en distintos momentos la relación bilateral: episodios como la muerte del michoacano Anastasio Hernández Rojas, fallecido en 2010 tras ser detenido por agentes fronterizos en la garita de San Ysidro, derivaron en reclamos formales del gobierno mexicano y en litigios que se prolongaron durante años, y marcan el precedente de las gestiones que el Estado mexicano emprende cuando un ciudadano muere bajo custodia o intervención migratoria estadounidense.
Por ahora no se ha dado a conocer una fecha para la conclusión de la investigación en Florida ni se han presentado cargos formales relacionados con el atropellamiento. El gobierno de Guanajuato ha reiterado que mantendrá la coordinación con el Consulado de México en Orlando dentro del ámbito de sus atribuciones y que informará sobre cualquier avance relevante, mientras la resolución del caso depende de las autoridades estadounidenses que conducen la indagatoria.