Con sombrillas y carritos, los comerciantes se distribuyeron en el perímetro del parque, principalmente sobre avenida Juárez, donde la afluencia de asistentes redujo el espacio disponible para caminar. Algunas personas optaron por ocupar las áreas verdes o subirse a bancos portátiles para observar el desfile a distancia, según pudo constatarse en un recorrido por la zona.
Margarita, una de las líderes de los ambulantes que operan en el área, explicó que la organización modificó sus días de descanso para la temporada patria. "Descansamos el lunes de esta semana y vamos a volver a descansar el de la próxima, porque ahorita que está el desfile", señaló. La comerciante afirmó que su agrupación ha respetado el acuerdo de mantener únicamente siete vendedores por grupo, aunque reconoció que el colectivo suma más de 25 personas y que todavía no está conforme con los lineamientos de reordenamiento del parque.
"Se llevaron el carrito de mi sobrino solo porque llegó tarde, no se vale. Por más que quieren controlar (las autoridades), ahorita ya se hizo un desastre", afirmó Margarita, líder de comerciantes ambulantes en la Alameda Central.
Alrededor del monumento a Beethoven se instalaron puestos de papas fritas y refrescos, mientras que sobre la calle Ángela Peralta se concentró un mayor número de "toreros", vendedores que colocan su mercancía sobre una manta en el suelo. Ahí la oferta incluyó útiles escolares, perfumes, lápices de colores, joyería, carteras, monedas alusivas al Mundial y álbumes de la justa deportiva. En una jardinera frente a la entrada de Bellas Artes, cercana a la salida del estacionamiento subterráneo, se instaló una carpa con tazas y gorras alusivas a las Fuerzas Armadas, además de puestos improvisados con controles remotos, cobijas y artículos patrios. Durante el cierre vial en Eje Central, entre Hidalgo y Juárez, otros toreros aprovecharon para vender espumas, sombreros, lentes y bolsas con "artículos sorpresa".
Carlos Beltrán, quien comía con su esposa en una banca del parque, se mostró de acuerdo con que se permitiera a los ambulantes instalarse en la periferia de la Alameda. "Todos tenemos necesidad de trabajar y qué bueno que lo aprovechen porque no es de siempre", consideró, aunque señaló que hace falta una mejor organización y un espacio adecuado para los vendedores.
María Guadalupe Hernández, visitante frecuente del parque, cuestionó en cambio los efectos del comercio ambulante sobre la limpieza del sitio, pues muchos asistentes tiran los residuos de lo que consumen en los pasillos.
El reordenamiento del comercio ambulante en el Centro Histórico se produjo en paralelo a otros operativos de la temporada patria, como el despliegue de seguridad reforzada en Mazatlán con elementos de la Sspc, Marina y Defensa, y las largas esperas registradas por asistentes que llegaron al Zócalo con horas de anticipación para presenciar el Grito de Independencia.
"Esto puede generar plagas, como ratas, y dar una mala impresión del lugar, sobre todo porque aquí se puede atraer mucho turismo extranjero, y esa es la imagen que les damos", subrayó María Guadalupe Hernández, visitante de la Alameda Central.