"Fue una época donde los géneros eran muy marcados. O sea, si tú escuchabas metal no podías escuchar punk, si tú escuchabas punk no podías escuchar alternativo, no podías escuchar pop", dijo Leo, quien también recordó la tensión entre comunidades: "lo vimos ahí en la pelea de los punk contra los emos, ¿no? Y sí había mucho hate de repente y mucha envidia".
Mo relacionó esa actitud con una etapa vital en la que los jóvenes buscaban pertenencia y defendían sus gustos frente a quienes pensaban distinto. "Cuando encuentras tu identidad, pues la abrazas y la proteges. Entonces, si te gusta el punk, 'no, pues yo soy punk', y es como que no ves alrededor fuera de eso", señaló el músico, quien considera que esa postura se diluye con los años.
Las críticas hacia Delux no se limitaron a su propuesta musical. Leo recordó que algunos músicos y seguidores suponían que la banda contaba con recursos familiares para costear amplificadores y equipo profesional, cuando en realidad trabajaban para financiar cada gira. "De repente llegamos con un amplificador que nadie tenía ahí para poder sonar bien, porque era nuestro interés hacerlo más profesional, y pues era de que: 'Ay, no, ahí vienen los hijos de papi'", contó sobre las primeras presentaciones.
Giras de 30 fechas desde Tijuana
Mo detalló que la decisión de invertir en equipo propio surgió tras enfrentar escenarios improvisados y condiciones técnicas deficientes en sus primeras giras. La banda adquirió amplificadores, equipo de sonido, una camioneta y un remolque para recorrer el país, en una escena de punk rock mexicano que durante décadas se sostuvo sin circuitos de salas establecidos ni respaldo de disqueras mayores.
"Viajábamos desde Tijuana por toda la República, hacíamos gira de 30 fechas, regresábamos a trabajar, juntar más lana para poder volver a salir, porque en aquel entonces en las primeras giras no había dinero", recordó Mo, de Delux.
El músico añadió que construir audiencia exigía un trabajo distinto al actual, sin el alcance que hoy ofrecen las redes sociales a los artistas. "Era salir y tocar con la gente, dejar tus discos, tus demos y era un proceso mucho más elaborado", agregó, en referencia a una etapa previa a la distribución digital que transformó la difusión musical.
Más de dos décadas después de su formación, Delux observa cómo aquellos seguidores que defendían sus gustos en la adolescencia asisten ahora a los conciertos acompañados de hijos y nietos. Para Mo, el renovado interés por el punk rock combina nostalgia con el trabajo de nuevas agrupaciones que acercan el género a otros públicos. "Creces con un cierto tipo de música y luego ya te conviertes adulto", explicó, y describió así el reencuentro con esas canciones: "la neta sí estaba bien perra esa música, o sea, ¿por qué la dejé de escuchar?".
Leo coincidió en que nunca imaginaron seguir tocando después de tantos años ni encontrar entre el público a familias completas. "Ya ves diferentes generaciones, ya ves al papá con el hijo y hasta con el nieto de repente", contó. Ese encuentro generacional formó parte del CMBA Punk Rock Fest, realizado el sábado, donde Delux compartió cartel con agrupaciones como Elli Noise, con quienes coincidieron durante sus primeras giras.
"Está toda madre volver a compartir, ni siquiera compartir escenario, a convivir con estas otras bandas que han pasado por muchas de las mismas experiencias", señaló Mo, quien adelantó que la banda prepara actividades para conmemorar en 2027 los 20 años de su disco Entre la guerra y el amor. La efeméride coincidirá con un repunte del género que también recogen otros debates recientes sobre el patrimonio cultural, como el que reunió a especialistas de siete países en Guadalajara.


