El circuito, entonces llamado Autódromo de la Magdalena Mixiuhca, había abierto apenas en 1959 por impulso del presidente Adolfo López Mateos, dentro de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixiuhca. El terreno, ubicado en los exejidos de la zona, se usaba como tiradero de cascajo antes de que el piloto Javier Solana probara ahí un monoplaza construido por él mismo en 1956.
El diseño de la pista, de cinco kilómetros, quedó a cargo del ingeniero Gilberto Valenzuela, con asesoría de Pedro Rodríguez padre y de Fred Van Beuren, tras estudiar trazados internacionales como Monza. La familia Rodríguez pidió incorporar curvas inspiradas en circuitos que gustaban a Ricardo y Pedro, así como un óvalo al estilo de Indianápolis. La inauguración, el 20 de diciembre de 1959 con los 500 Kilómetros de la Ciudad de México, reunió a cerca de 100,000 espectadores y terminó con un podio enteramente mexicano: Pedro Rodríguez primero, Moisés Solana segundo y Ricardo Rodríguez tercero.
La Peraltada y el accidente de 1962
A finales de 1962, el circuito recibió su primer Gran Premio de México de Fórmula 1, aunque la carrera todavía no otorgaba puntos para el Campeonato Mundial. Durante las prácticas, Ricardo Rodríguez buscaba el mejor tiempo para arrancar en la primera posición cuando perdió el control de un Lotus de la escudería Rob Walker al tomar la Peraltada, una curva de 180 grados que entonces tenía una inclinación de 15 grados. El monoplaza se estrelló y el piloto murió en el acto, según la reconstrucción del COMECSO.
La tragedia obligó a modificar de inmediato la configuración de la pista: la inclinación de la Peraltada se redujo a 9 grados para aminorar el riesgo en esa zona. En 1963, un año después del accidente, López Mateos impulsó que el recinto pasara a llamarse Autódromo Ricardo Rodríguez, denominación que se formalizó oficialmente en 1970.
Pedro Rodríguez continuó su carrera internacional tras la muerte de su hermano y se consolidó como una de las grandes figuras mexicanas del automovilismo. Su trayectoria también terminó de forma trágica: murió en un accidente automovilístico en Alemania en 1971. Un año después, en 1972, el presidente Luis Echeverría cambió nuevamente la denominación del recinto para homenajear a ambos pilotos, que pasó a llamarse oficialmente Autódromo Hermanos Ricardo y Pedro Rodríguez, forma que con el tiempo derivó en el actual Autódromo Hermanos Rodríguez.
La pista siguió transformándose en las décadas siguientes conforme aumentaron las velocidades y las exigencias de seguridad. Tras un accidente sufrido por Ayrton Senna en 1990, la inclinación de la Peraltada bajó nuevamente hasta 3 grados y se incorporó una zona de arena para frenar a los autos que salieran de la pista. Para el regreso de la Fórmula 1 en 1986, el trazado se redujo a 4.421 kilómetros y la Espiral y la Horquilla dejaron de usarse en la categoría por falta de espacio de seguridad; México permaneció en el calendario oficial de 1986 a 1992, tras una primera etapa entre 1963 y 1970.
Una nueva transformación llegó en 2002, cuando el circuito adoptó un recorrido de 4.75 kilómetros que entraba al Foro Sol. El autódromo que hoy recibe cada año el Gran Premio de México, y que figura entre las sedes de mayor arraigo del calendario de Fórmula 1, conserva en su nombre la memoria de los dos hermanos pilotos que lo acompañaron desde su primera carrera en 1959, cuando el circuito aún compartía escenario con otras citas del automovilismo nacional como las que hoy evocan la Carrera Panamericana a su paso por la Cdmx.

