"Para mí es un orgullo saber que tengo a alguien en la familia que es tan importante para este hermoso deporte y saber que quiero continuar haciendo esto", mencionó Dark Steel, luchador profesional y tercera generación de esta familia dedicada a los muñecos de lucha libre. El personaje visitó el taller en el marco del Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional.
Fernando González Galicia relató que su padre, Mario González, fue escultor de madera y trabajó primero en una fábrica de figuras de plomo antes de dedicarse a las composturas y figuras en plástico junto a su padrastro. De ahí surgió, en 1952, la primera colección de juguetes de luchadores, integrada por El Santo, Blue Demon, Rayo de Jalisco, Cavernario Galindo, Black Shadow, Dorrel Dixon, Karloff Lagarde, René "Copetes" Guajardo, Wolf Rubinsky y Mil Máscaras.
Los primeros materiales del taller fueron madera, yeso y aluminio; hoy la producción se hace con máquinas y moldes de zamak y polietileno. Para capturar los rasgos de cada gladiador, Mario González y otros artesanos recurrieron a fotografías de los propios luchadores, lo que permitió construir una colección que suma 150 piezas distintas dedicadas exclusivamente a la lucha libre.
Fernando González Galicia explicó que el vínculo con los luchadores fue directo y sin trámites legales. El Cavernario, dijo, visitaba con frecuencia el taller para pedir su propio muñeco, y los hijos de El Santo habrían señalado en entrevistas que a su padre le gustó mucho la figura.
"No hemos tenido problemas con propiedad intelectual debido a que solo fueron acuerdos de palabra", señaló Fernando González Galicia, responsable del taller.
Cada pieza sin pintar cuesta producirla alrededor de 10 pesos, de acuerdo con Galicia, y su comercialización se concentra hoy en internet, lo que ha permitido que los juguetes lleguen a España, Japón, China y otros países de Europa.
Un luchador salido de la fábrica familiar
Fernando González Galicia no heredó el taller de inmediato: estudió odontología y se dedicó a la música durante 50 años, y solo retomó el oficio cuando su padre enfermó, momento en el que rescató los moldes y las figuras originales. Considera que su hija Rebeca, de 29 años, será quien continúe el trabajo en la siguiente generación.
Dark Steel, sobrino de Fernando, se acercó al oficio desde los 11 años, cuando iba a "robarse los juguetes" de la fábrica familiar antes de pedirle a su tío que le enseñara a fabricarlos, subido a un banco para alcanzar el mango de la máquina. "Los primeros muñecos que llegué a hacer eran invenciones mías; yo los pintaba con plumones, o sea, ni siquiera era con pinturas", detalló el luchador, quien terminó por diseñar su propio personaje a partir de un molde de Mil Máscaras y un antifaz de máscara de tiburón.
"Significó bastante para mí, por eso lo tengo aquí, aunque esté rayoneado y sin pintura; es parte de la esencia de lo que alguna vez fue Dark Steel y de lo que empecé a hacer gracias a los muñecos de mi tío", mencionó Dark Steel, luchador profesional.
El personaje de Dark Steel se inspiró en una serie de stop motion sobre Max Steel que el propio luchador realizó junto con un sobrino y un amigo de Ciudad Juárez, mientras que su máscara combina rasgos de Obito y Kakashi, del anime Naruto. Debutó en octubre de 2020 bajo la tutela de Brazo de Plata y Brazo de Oro, y hoy busca abrirse espacio en la Triple A o el Consejo Mundial de Lucha Libre. El taller también dejó huella en su carrera: pudo realizar la figura de su padre, Balky Show, conocido como "la voz de oro de la Gustavo A. Madero" por su trabajo como anunciador de gladiadores. La lucha libre, arraigada en la capital del país como otras figuras que hoy brillan en la escena, es reconocida como patrimonio cultural intangible de la Ciudad de México.