El anuncio se produjo un día después de que Donovan arribara a Colombia para, según el Ministerio de Defensa de ese país, "discutir esfuerzos conjuntos para combatir a los narcoterroristas". El comandante visitó primero Tumaco, capital del departamento de Nariño, zona fronteriza con Ecuador que ha sido escenario recurrente de disputas territoriales entre organizaciones criminales dedicadas al tráfico de cocaína.
Horas más tarde, las Fuerzas Militares colombianas detallaron en un comunicado que la conferencia trilateral entre Ecuador, Colombia y Estados Unidos abordó "objetivos de la estrategia estadounidense contra los cárteles", una revisión del plan de campaña nacional ecuatoriano y los resultados de una conferencia previa realizada en Panamá en el marco de la Coalición de las Américas contra los Cárteles, conocida como A3C, mecanismo impulsado por Washington con distintos gobiernos latinoamericanos.
"La frontera entre Colombia y Ecuador es un punto geográfico estratégico que los cárteles violentos han explotado durante mucho tiempo. Hoy, estamos cambiando las reglas del juego", escribió Donovan en la red social X, acompañando el mensaje con una fotografía de la reunión en la que aparecen los titulares de Defensa de ambos países. El Ministerio de Defensa colombiano señaló que la base binacional, cuyos detalles operativos —ubicación, financiamiento y cronograma— no fueron revelados, buscaría "fortalecer la cooperación y la respuesta conjunta frente a las amenazas que afectan esta zona".
Un giro en la relación bilateral
La cooperación reforzada entre Bogotá y Quito representa un cambio notable respecto a los meses previos. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, había insistido reiteradamente en que el gobierno colombiano hiciera más para enfrentar a los grupos armados que operan en la zona limítrofe, lo que generó fricciones con el entonces presidente Gustavo Petro, quien gobernó Colombia hasta el 7 de agosto de 2026. Con la llegada al poder del presidente conservador Abelardo de la Espriella, quien hizo de la mano dura contra los grupos ilegales uno de los ejes centrales de su discurso, las tensiones con Noboa cedieron con relativa rapidez y ambos gobiernos coincidieron en ampliar la cooperación bilateral en seguridad fronteriza.
De la Espriella ha imprimido un giro en la política de seguridad colombiana: ha intensificado las operaciones militares contra disidencias de las antiguas FARC y cerró las mesas de negociación de paz que su antecesor había mantenido abiertas con distintas estructuras armadas, entre ellas grupos con presencia activa en el corredor fronterizo con Ecuador. El viraje contrasta con la política de "paz total" que impulsó Petro durante su mandato, basada en negociaciones simultáneas con las principales organizaciones armadas del país.
Como muestra tangible de la nueva coordinación, las policías de ambos países lograron la captura, en el centro-oeste de Colombia, de Eduardo Cecilio Vásquez Ortiz, identificado como cabecilla de la organización conocida como "Los Tiguerones". El ministro del Interior ecuatoriano, John Reimberg, confirmó el jueves la detención. La estructura figura entre las designadas por el gobierno ecuatoriano como organización terrorista y ha sido señalada por autoridades de ambos países de participar en narcotráfico, minería ilegal, homicidios y secuestros en la región fronteriza.
El papel de Washington y el corredor de la cocaína
La presencia del Comando Sur estadounidense en estas negociaciones no es un hecho aislado. Estados Unidos ha estrechado su cooperación militar con Ecuador desde hace tiempo y, más recientemente, con Colombia tras la llegada al poder de De la Espriella. Ambos países integran la Coalición de las Américas contra los Cárteles, mecanismo que Washington ha promovido con distintos gobiernos de la región para coordinar estrategias contra el narcotráfico transnacional.
La frontera colombo-ecuatoriana ha sido históricamente un corredor estratégico para el tráfico de cocaína hacia mercados internacionales, controlado en distintos momentos por estructuras vinculadas a las extintas FARC, disidencias posteriores al acuerdo de paz firmado en 2016 y organizaciones criminales locales. La zona combina selva densa, escasa presencia estatal histórica y rutas fluviales que facilitan el movimiento de droga hacia el Pacífico.
La cooperación militar estadounidense en la región andina tiene precedentes de largo alcance. El Plan Colombia, iniciado en el año 2000 bajo los gobiernos de Andrés Pastrana y Bill Clinton, canalizó durante casi dos décadas asistencia militar y antinarcóticos de Washington a Bogotá y constituye el antecedente mayor de esta modalidad de colaboración bilateral. La eventual base binacional, de concretarse, se inscribiría en esa tradición de presencia y apoyo estadounidense a las fuerzas de seguridad de la zona.
Para México, el seguimiento de esta dinámica no es menor: autoridades ecuatorianas han detenido en meses recientes a presuntos operadores de organizaciones criminales mexicanas, entre ellas el Cártel Jalisco Nueva Generación, en operativos que las propias autoridades de Quito describieron como resultado de la coordinación con Washington. Los corredores sudamericanos de producción y tráfico de cocaína mantienen vínculos operativos con organizaciones mexicanas dedicadas a la distribución hacia Estados Unidos, según han documentado las autoridades de ambos países.
La instalación de la base binacional depende ahora de que las delegaciones militares de Colombia y Ecuador —que según el Ministerio de Defensa colombiano se desplazarían para reunirse con sus homólogos— cierren un acuerdo formal sobre su ubicación, mando y reglas de operación, detalles que permanecen sin definirse públicamente. El propio ministerio evitó precisar plazos para su puesta en marcha.
Lo que resta por observarse en las próximas semanas es si esas delegaciones logran formalizar el acuerdo y si la cooperación trilateral con el Comando Sur se traduce en nuevas capturas de cabecillas o en una reducción verificable de la actividad de tráfico de cocaína en el corredor fronterizo, uno de los más activos del hemisferio.