Los Cetes a 91 días retrocedieron seis puntos base, a 6.54%; los de 182 días cedieron tres puntos, a 6.69%, y los de 350 días bajaron seis puntos base, a 7%, según los datos publicados por Banxico tras la subasta. El comportamiento diferenciado entre el plazo más corto y los de mayor duración se produjo en la misma jornada de colocación, lo que apunta a factores concentrados en el tramo de corto plazo.
El repunte del Cete a 28 días ocurre después de una trayectoria descendente que había llevado el rendimiento promedio mensual de 7% en enero a 6.21% en agosto, una reducción de 79 puntos base en ese periodo, de acuerdo con las series de Banxico. A pesar del salto de esta semana, el nivel actual permanece por debajo del registrado al inicio de 2026: en la subasta del 9 de enero el rendimiento se ubicó en 7.07%, es decir, 58 puntos base por encima del dato más reciente.
Para el economista y catedrático emérito del Tecnológico de Monterrey, Raymundo Tenorio, el incremento semanal no debe interpretarse necesariamente como un cambio en las expectativas sobre la trayectoria futura de las tasas de interés. En su explicación, el movimiento respondería más bien a condiciones particulares de oferta y demanda en el mercado de corto plazo, así como a la dinámica de vencimientos que caracteriza a este tipo de instrumentos.
Tenorio detalló que buena parte del ajuste puede vincularse a los propios vencimientos de Cetes a 28 días: los tenedores que reciben sus recursos regresan al mercado en busca de nuevas opciones donde reinvertirlos, lo que altera semana a semana el balance entre solicitudes y montos disponibles. A esto se suman variaciones en las necesidades de liquidez de la Tesorería de la Federación, que fluctúan según el calendario de pagos del gobierno federal.
Los resultados de la subasta muestran que la demanda superó ampliamente los montos ofrecidos en todos los plazos. Para los Cetes a 28 días se solicitaron 15,109 mdp frente a los 6,000 mdp finalmente colocados. En los títulos a 91 días la demanda alcanzó 30,371 mdp para una asignación de 7,000 mdp, mientras que los de 182 días registraron una demanda que triplicó el monto ofrecido de 18,500 mdp. Los Cetes de 350 días recibieron solicitudes por 62,725 mdp frente a una colocación de 18,500 mdp.
Para Tenorio, esta sobredemanda generalizada refleja la disponibilidad de recursos entre los intermediarios financieros que buscan colocar liquidez en instrumentos gubernamentales, considerados de bajo riesgo. El especialista señaló que los montos que no resultan asignados en la subasta no desaparecen del sistema, sino que suelen dirigirse hacia otros vehículos de deuda pública, como los Bondes o los Udibonos. "Aquí lo que están diciendo las transacciones es que hay dinero de sobra en las tesorerías de los bancos. Hay liquidez disponible que quieren invertir en valores gubernamentales", explicó.
El papel de la Tesorería en el calendario de pagos
Tenorio relacionó también el comportamiento de las colocaciones con el ciclo de necesidades de la Tesorería de la Federación, que administra pagos recurrentes a nombre del gobierno federal, entre ellos las pensiones contributivas. "El día primero de cada mes, el gobierno federal demanda más dinero para pagar pensiones contributivas", refirió el especialista. Explicó que Banxico, como agente financiero del gobierno federal, tiene interés en alargar los plazos de la deuda pública, dado que es la institución que suscribe los pagarés en representación del Estado.
El especialista comparó el mecanismo con una tarjeta de crédito que ofrece distintos plazos sin intereses: "le ofrezco pagar a tres, seis o nueve meses. ¿Qué prefiere? Pues los nueve meses, porque así alargo más el plazo", señaló. Bajo esa lógica, la colocación de valores en distintos vencimientos permitiría ir extendiendo los plazos y dando revolvencia a la deuda pública, un manejo que resumió con una expresión coloquial: "tapo un hoyo y destapo otro, y así se le va dando la vuelta".
La tasa de referencia de Banxico se mantiene en 6.50%, nivel fijado por la Junta de Gobierno del banco central en su política monetaria vigente. A diferencia de esa tasa de referencia, los rendimientos de los Cetes y demás valores gubernamentales se determinan semana a semana por las condiciones de mercado de cada subasta, lo que explica por qué pueden moverse en direcciones distintas según el plazo, incluso cuando la tasa de política monetaria permanece sin cambios.
El mercado de deuda gubernamental de corto plazo funciona como un termómetro frecuente de la liquidez del sistema financiero mexicano. Cada semana, Banxico coloca Cetes, Bondes y otros instrumentos entre bancos, casas de bolsa e intermediarios autorizados, en subastas donde el monto asignado y la tasa resultante dependen del volumen de solicitudes recibidas, un mecanismo que permite al gobierno federal financiar sus operaciones a distintos horizontes temporales. Los Cetes, creados en 1978, son el instrumento de deuda de referencia más antiguo del mercado mexicano y su tasa de descuento sirve de piso para buena parte del sistema financiero.
De cara a las próximas semanas, el comportamiento de los Cetes a 28 días será observado por los operadores del sistema financiero para determinar si el repunte de esta subasta corresponde a un episodio puntual de liquidez o si anticipa un cambio más duradero en las condiciones del mercado de deuda de corto plazo, en un contexto en que la Junta de Gobierno de Banxico continúa evaluando la trayectoria de su tasa de referencia en sus próximas decisiones de política monetaria.