El esquema anunciado por Pacheco representa un giro respecto al criterio que, según relataron los propios deportistas, se había manejado en un primer momento, cuando se contemplaba reconocer únicamente la medalla de mayor valor obtenida por cada atleta, sin importar el número total de preseas logradas.
Pulido, una de las figuras más destacadas de la delegación en Santo Domingo 2026, describió que la noticia del pago íntegro generó alivio entre los atletas. "Nos dio mucha felicidad recibir esa noticia. Antes se había dicho que únicamente se tomaría en cuenta la medalla de mayor valor, y eso había sido una decepción", señaló la nadadora, quien subrayó que representar a México "no se logra de la noche a la mañana; implica invertir tiempo, dinero y esfuerzo".
La atleta enmarcó el respaldo como una herramienta concreta de cara al ciclo olímpico que culminará en Los Ángeles 2028. "Este apoyo económico beneficiará mucho a los atletas de cara al ciclo olímpico. Será una inversión directa en nuestro rendimiento y en mejorar las herramientas que ya tenemos. Ya sea para alimentarnos mejor, adquirir suplementos, contar con mejor equipo", puntualizó. Muchos deportistas de alto rendimiento en el país dependen de apoyos federales, estatales o de las federaciones nacionales para sostener su preparación.
El estímulo se inserta en los mecanismos de premiación que la Conade opera para reconocer resultados en justas internacionales, un esquema que en ediciones anteriores de Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos ha sido motivo de fricción entre atletas y autoridades por los montos y los criterios de asignación.
Una plataforma histórica del deporte mexicano
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe reúnen a naciones de la región desde su primera edición, celebrada en la Ciudad de México en 1926, y han sido tradicionalmente una vitrina para el deporte mexicano rumbo a citas de mayor jerarquía como los Juegos Panamericanos y los Olímpicos. La cosecha de 407 preseas en Santo Domingo 2026 se ubica entre las más numerosas registradas por el país en la historia de la competencia.
El financiamiento al deporte olímpico y paralímpico ha sido un tema recurrente en el debate público durante distintos sexenios, con señalamientos de atletas y federaciones sobre la suficiencia de los recursos etiquetados en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para la Conade y sobre los tiempos de entrega de los apoyos comprometidos.
El precedente más próximo remite a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, cuando la Conade, entonces bajo la dirección de Ana Gabriela Guevara, enfrentó cuestionamientos públicos por los retrasos en el pago de estímulos a medallistas mexicanos, episodios que tensaron la relación entre los atletas y la dependencia federal. El anuncio actual, hecho junto a la titular del Ejecutivo, busca marcar distancia con ese antecedente.
Hasta el momento, la Conade no ha detallado públicamente los montos que corresponderán a cada tipo de medalla —oro, plata o bronce— ni el calendario de dispersión de los recursos entre las preseas conseguidas por la delegación. Tampoco se ha precisado el mecanismo mediante el cual se cubrirán los pagos comprometidos.
El estímulo se presenta como parte de un conjunto más amplio de apoyos que el gobierno federal ha planteado reforzar de cara al ciclo olímpico 2028, en el que México buscará mejorar su desempeño respecto a ediciones previas de los Juegos Olímpicos.
De cara a los próximos meses, resta que la Conade precise los criterios operativos del programa de pagos y que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público defina, en el marco del próximo paquete económico, el presupuesto etiquetado para el deporte de alto rendimiento, un punto que atletas como Pulido seguirán de cerca en su preparación rumbo a Los Ángeles 2028.