El mandatario recordó que, antes de las medidas de seguridad implementadas por su Gobierno, el país enfrentaba altos niveles de violencia que relacionó con los acuerdos con pandillas impulsados por administraciones anteriores. Según su relato, esos pactos recibieron respaldo de distintos sectores nacionales e internacionales, incluida la Organización de los Estados Americanos (OEA), mientras las estructuras pandilleriles mantenían el control territorial y continuaban afectando a los ciudadanos.
Bukele contrastó ese escenario con la reacción que, según afirmó, generó su estrategia de seguridad, centrada en la captura y el encarcelamiento de integrantes de pandillas. Sostuvo que las críticas de organismos multilaterales y organizaciones no gubernamentales se intensificaron tras la aplicación de estas medidas y afirmó que, pese a los resultados que su administración atribuye a la estrategia, todavía existen entidades que cuestionan las acciones salvadoreñas en este ámbito.
«No vamos a negociar con los grupos terroristas, sino que lo vamos a ir a poner en la cárcel, nada más», expresó el presidente Nayib Bukele al describir el enfoque de su Gobierno en materia de seguridad.
En su intervención, el mandatario señaló que no cuestiona que los delincuentes tengan derechos, sino que reclamó mayor atención hacia los derechos de las víctimas y de la población que, según dijo, ha sufrido la violencia. Sobre ese punto formuló una de sus preguntas centrales.
«¿Por qué solo se preocupan por los derechos de ellos y no los derechos de los niños, no los derechos de los ancianos, no los derechos de la gente inocente?», preguntó el presidente durante su exposición.
A partir de ese planteamiento, Bukele afirmó que los gobiernos deben tener la determinación de tomar decisiones que respondan a las demandas ciudadanas, incluso cuando estas generen cuestionamientos internacionales. Su reflexión se enmarcó en una exposición más amplia sobre la independencia política, la responsabilidad de los gobernantes y la necesidad de no justificar la falta de resultados.
El Órgano Ejecutivo ha priorizado la captura y el encarcelamiento de presuntos pandilleros, varios de los cuales han sido procesados ante tribunales de sentencia, como ocurrió con la condena a cadena perpetua impuesta a dos pandilleros de la MS-13 en San Salvador. El trasfondo de las posiciones que Bukele cuestiona remite a los señalamientos que organismos internacionales han dirigido al país por su política de seguridad, un debate que el propio mandatario volvió a situar en primer plano al reivindicar los resultados que atribuye a su Gobierno frente a los derechos de las víctimas.


