El director general de Banorte, Marcos Ramírez, explicó que el ritmo de colocación de crédito depende de que las empresas recuperen confianza para hacer planes de inversión a plazos más largos, algo que hoy no ocurre plenamente por la incertidumbre en torno al futuro del acuerdo comercial trilateral. "Cuando se empiece a ver un poco más de luz, (las empresas) ya pueden hacer planes a más largo plazo y por ende a la banca pedirle (crédito) a largos plazos", dijo el banquero, quien matizó que por ahora las solicitudes de financiamiento corporativo se concentran en plazos cortos.
Ramírez fijó expectativas moderadas para el cierre de año: "Esperamos un segundo semestre mejor que el primero aunque no espectacularmente un brinco o un salto cuántico", aseguró. El banco estima que, pese a las tensiones que rodean la renegociación del TMEC, existe posibilidad de que se alcance un acuerdo que extienda la vigencia del tratado por otros 16 años, un resultado que —según la institución— convendría a los tres socios comerciales y representaría una ventaja competitiva para México.
El economista en jefe de Banorte, Alejandro Padilla, señaló que la economía mexicana puede crecer en un rango de entre 1.2% y 2.2% en los siguientes trimestres. Con ese margen, el banco mantiene su pronóstico de 1.4% de crecimiento para el conjunto de 2026, una cifra prudente frente al desempeño histórico de la economía mexicana, que en promedio ha crecido en torno a 2% anual en las últimas tres décadas.
Consumo y crédito automotriz jalan la cartera
Los datos trimestrales muestran un comportamiento desigual entre segmentos. La cartera de consumo —que agrupa tarjetas de crédito, hipotecas, créditos automotrices y de nómina— alcanzó 554,118 millones de pesos, 10% más que en el segundo trimestre de 2025. El crédito automotriz fue el que más se expandió, con un alza de 26% hasta 76,924 mdp, seguido de los créditos de nómina, que crecieron 14% a 98,822 mdp, y de las tarjetas de crédito, con un aumento de 12% a 80,647 mdp.
El segmento hipotecario mostró el crecimiento más moderado del grupo, con un alza de 5% hasta 297,725 mdp. En cuanto a la calidad de la cartera, Banorte reportó un índice de morosidad de 1.5%, nivel que la propia institución calificó como aceptable y que, según destacó, se mantiene por debajo del de sus principales competidores. El indicador mide la proporción de créditos vencidos respecto al total de la cartera y funciona como termómetro de la salud financiera de acreditados y del banco.
El comportamiento del crédito no puede leerse al margen del ciclo de política monetaria de Banco de México (Banxico). Tras el periodo de tasas de referencia elevadas sostenidas para contener la inflación, la banca comercial ha ido ajustando sus expectativas de colocación conforme el banco central modula su postura, lo que incide en el costo del financiamiento para empresas y consumidores.
El TMEC y el peso de una renegociación previa
El TMEC, vigente desde julio de 2020 tras sustituir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994, contempla una revisión conjunta de los tres países en 2026, conforme al mecanismo de revisión sexenal previsto en el propio acuerdo. México ya atravesó un proceso de renegociación de gran calado: el que culminó en 2018 y dio origen al TMEC, tras meses de fricciones arancelarias durante la primera administración de Donald Trump. Aquel episodio, que incluyó amenazas de aranceles a la industria automotriz y al acero, terminó con un acuerdo que mantuvo el libre comercio trilateral, aunque con reglas de origen más estrictas para el sector automotor.
Buena parte de la inversión productiva en el país —particularmente la asociada al fenómeno del nearshoring— depende de la continuidad de las reglas comerciales vigentes con Estados Unidos y Canadá, por lo que el desenlace de la revisión se ha convertido en variable central para las proyecciones de la banca. La propia Banorte reconoce ese margen de incertidumbre en sus estimaciones al condicionar su escenario al avance del acuerdo.
De cara a los próximos meses, el calendario relevante incluye las mesas de negociación entre los equipos de los tres países, cuyo desenlace deberá conocerse dentro del plazo de revisión previsto en el tratado. Para el sistema financiero mexicano, el resultado de ese proceso será determinante para saber si el segundo semestre de 2026 confirma el escenario moderadamente optimista que Banorte plantea o si la incertidumbre comercial obliga a nuevos ajustes en las proyecciones de crecimiento del crédito y del PIB.