La brecha entre ambos rubros —servicios frente a equipos— apunta a que el crecimiento de la operadora descansa cada vez más en las suscripciones y menos en la venta de hardware como celulares y módems, un patrón que la propia empresa ha buscado consolidar tras desprenderse en años recientes de sus negocios de medios y entretenimiento.
John Stankey, presidente y director consejero delegado de AT&T, atribuyó el desempeño a las "ventajas estructurales para liderar la próxima era de la conectividad", según declaró en la presentación de resultados, en referencia a la expansión de infraestructura 5G y las inversiones en fibra óptica que la compañía ha priorizado en los últimos ejercicios.
El comparativo semestral, sin embargo, matiza el resultado trimestral. En los primeros seis meses de 2026, las ganancias sumaron 8,384 mdd, una caída de 5.4% respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo con las cifras de la operadora. Es decir, el repunte del segundo trimestre no compensó un arranque de año más débil.
En sentido contrario, los ingresos operativos acumulados hasta junio alcanzaron 63,064 mdd, un avance de 2.6% anual, con una facturación por servicios de 51,455 mdd (2% más) y ventas de equipos por 11,609 mdd (5.1% más). La coexistencia de ingresos al alza y utilidades semestrales a la baja es coherente con las presiones de costos operativos y el elevado gasto de capital característicos de las telecomunicadoras que invierten de forma intensiva en redes de nueva generación.
La compañía reiteró su proyección de un mayor crecimiento del Ebitda ajustado y del beneficio por acción ajustado, además de un incremento sostenido del flujo de caja libre hasta 2028, horizonte de su planeación estratégica más reciente. Como parte de esa hoja de ruta, AT&T confirmó que retornará más de 45,000 mdd a sus accionistas entre 2026 y 2028 mediante dividendos y recompra de acciones.
Las perspectivas para el periodo 2026-2028 contemplan un crecimiento anual de los ingresos por servicios en un rango bajo de un solo dígito, y una expansión del Ebitda ajustado de entre 3% y 4% en 2026, que la firma proyecta acelerar hacia 5% o más en 2028. Para el beneficio por acción ajustado, la compañía anticipa un rango de entre 2.25 y 2.35 dólares al cierre de 2026, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de dos dígitos a tres años. El gasto de capital anual se mantendría entre 23,000 y 24,000 mdd durante el trienio.
El reporte llega después de que la propia AT&T reconociera obstáculos en la primera subasta de espectro 5G de uso industrial en EU, un proceso regulatorio que podría condicionar parte de su estrategia hacia clientes corporativos y manufactureros, segmento que las operadoras estadounidenses han identificado como de alto potencial ante la maduración del mercado de telefonía móvil de consumo.
Para México, los resultados de la matriz son una referencia indirecta sobre la salud financiera del grupo. AT&T opera en el país desde 2015, tras la reforma constitucional en telecomunicaciones de 2013 y la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones, que abrieron el sector —dominado históricamente por América Móvil— a mayor competencia. La filial mexicana reporta sus cifras de manera independiente y no forma parte del desglose divulgado en este reporte trimestral.
El desempeño de la operadora se inscribe en un tránsito más amplio de la industria en América del Norte hacia modelos de ingreso recurrente basados en suscripciones de datos y servicios de valor agregado, en detrimento de la venta de equipos, tendencia que el resultado del segundo trimestre reafirma con el mayor dinamismo de los servicios frente al hardware.
De cara a los próximos trimestres, quedará por verse si la compañía revierte la caída semestral de utilidades y sostiene el crecimiento del Ebitda ajustado proyectado para el cierre de 2026, así como el desenlace de la subasta de espectro industrial, cuyo resultado podría influir en el calendario de inversiones de capital previsto hasta 2028.