La alcaldía Iztacalco informó el miércoles 12 de agosto que el hundimiento se originó por el colapso de un tramo del conector principal de drenaje, con cinco décadas de operación. De acuerdo con la demarcación, los trabajos de reparación aún no habían culminado y se realizaría un análisis para determinar qué labores hacían falta por completar.
Según refieren los vecinos, tras el incidente se les informó que las obras estarían terminadas en un periodo de entre 48 y 72 horas, ventana que se habría cumplido hacia el fin de semana del 15 y 16 de agosto. Sin embargo, a cuatro días del hundimiento, las labores continuaban, de acuerdo con los testimonios recabados en la calle Oriente 108.
Perla, vendedora de productos de limpieza y vecina de la zona, relató que los habitantes ya habían reportado con anterioridad el mal estado del asfalto y otras deficiencias en la vialidad, antes de que se registrara el colapso. La comerciante se encontraba trabajando en el lugar el día del incidente, cuando uno de los vehículos pesados transitó por la calle y se produjo el hundimiento bajo su peso.
"Es realmente un peligro, esperamos yo creo que todos que pronto logren terminar de reparar los socavones", comentó Perla, en referencia a la exposición diaria de vecinos, comerciantes y automovilistas que circulan por la vía mientras persisten los trabajos.
Un subsuelo propenso a los hundimientos
El fenómeno de los socavones no es inédito en la capital. La Ciudad de México se asienta sobre el antiguo lecho del lago de Texcoco, una condición geológica que, combinada con la sobreexplotación de acuíferos y el envejecimiento de la red de drenaje, ha derivado en hundimientos diferenciales del subsuelo desde hace décadas. Las alcaldías del oriente de la capital —entre ellas Iztacalco, Iztapalapa y Venustiano Carranza— se asientan sobre suelos arcillosos y saturados, más susceptibles a este tipo de fallas. El colector afectado en Oriente 108, con medio siglo de operación según la propia demarcación, ilustra el rezago en la renovación de la infraestructura hidráulica de esa franja de la ciudad.
El marco de atención de este tipo de incidentes recae, en primera instancia, en las alcaldías, responsables del mantenimiento vial y de la coordinación con el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) cuando el origen del daño está vinculado a la red de drenaje, como en este caso. La Ley Orgánica de Alcaldías de la Ciudad de México encomienda a las demarcaciones garantizar la seguridad vial y peatonal, así como reportar a las instancias centrales las afectaciones que comprometan infraestructura estratégica, como los colectores principales.
Mientras tanto, la vida cotidiana en Oriente 108 se ha visto alterada por el acordonamiento y el riesgo latente que representan los puntos reparados de forma provisional con tierra. Los vecinos consultados insistieron en que la prioridad es una solución estructural definitiva, y no un parche temporal que pueda volver a ceder ante el paso de vehículos de carga pesada, como el que provocó el hundimiento original.
La alcaldía Iztacalco no ha precisado públicamente una nueva fecha límite para la conclusión de los trabajos. El desenlace del caso dependerá del resultado del análisis técnico anunciado por la demarcación, que determinará si se requieren intervenciones adicionales en el tramo del colector afectado o en otros puntos cercanos de la red, un resultado que los vecinos esperan conocer en los próximos días.