El origen de la ruptura se remonta a septiembre de 2016, cuando la pareja viajaba junto a sus seis hijos en un avión privado. Según denunció entonces Jolie, Pitt se encontraba «en estado de embriaguez» y agredió tanto a ella como a algunos de los menores, un episodio que llegó a ser investigado por el FBI y que la actriz presentó como el detonante inmediato de su solicitud de divorcio. Del suceso se cumplen ahora exactamente diez años.
El proceso judicial se prolongó durante ocho años, con disputas por la custodia de los hijos y por el reparto de propiedades comunes, hasta que la expareja alcanzó un acuerdo de divorcio en 2024. Entre esos bienes figuran los viñedos del Château Miraval, en Francia, que continúan generando fricciones económicas entre ambos incluso después de cerrado el divorcio.
Los seis hijos del matrimonio han mostrado en los últimos años una postura común de distanciamiento respecto a su padre, un alejamiento que se ha traducido en varios casos en la renuncia expresa al apellido Pitt. Zahara es la última en formalizar ese paso, uniéndose a hermanos que ya habían adoptado decisiones similares en los años previos.
La coincidencia en el tiempo de estos gestos se produce después de que todos los hijos de la pareja hayan alcanzado la mayoría de edad, un dato que refuerza la lectura de que se trata de decisiones tomadas de forma autónoma por cada uno de ellos, ya sin la tutela de sus progenitores.
El distanciamiento familiar coincide con otro movimiento de Jolie: la actriz vendió recientemente su mansión de Los Ángeles por 21,75 millones de euros, apenas dos meses después de que su hijo menor cumpliera la mayoría de edad. La operación se ha interpretado como el cierre de una etapa vital ligada a la crianza de sus seis hijos.
Pitt, por su parte, se dejó ver este mes en el Festival de San Sebastián, donde reclamó públicamente:
«Cuidémonos mucho más entre nosotros», declaró Brad Pitt en el Festival de San Sebastián.
La batalla legal por Château Miraval, la finca y bodega francesa que ambos compraron años antes de la ruptura, sigue abierta: el propio Pitt ha reprochado en público la decisión de Jolie de vender su parte de los viñedos sin su consentimiento. A diez años del incidente en el vuelo privado que fracturó a la familia, la desvinculación de Zahara consolida una tendencia ya visible entre sus hermanos, un capítulo más de una ruptura que se cerró en lo judicial en 2024, pero que en lo familiar continúa.

