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Vox entra en el Gobierno andaluz con Turismo y Desregulación elevada a vicepresidencia

El pacto se anunció treinta minutos antes de la votación de investidura de Moreno. Es la primera vez que Vox ocupa una consejería propia en un ejecutivo autonómico español.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Juanma Moreno (PP) y el portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, presentaron el denominado 'Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía' con apenas treinta minutos de antelación respecto a la votación de investidura en el Parlamento andaluz.

La cartera: turismo, desregulación y un epígrafe sin precedente en el organigrama andaluz

La consejería que Vox incorpora al ejecutivo andaluz combina la gestión del turismo con lo que el acuerdo denomina 'desregulación', un término sin equivalente nominal en ningún organigrama autonómico andaluz previo. El turismo tiene un peso económico relevante en Andalucía: según la Encuesta de Ocupación Hotelera del INE, la comunidad registró más de 30 millones de viajeros en establecimientos reglados en el acumulado de 2022, cifra que la sitúa como uno de los principales destinos interiores del país. Que ese sector quede bajo gestión de Vox no es un detalle menor: la cartera incluye instrumentos de planificación territorial, licencias de establecimientos turísticos y relaciones con el sector privado hotelero.

El epígrafe 'desregulación' remite de forma directa a uno de los ejes programáticos de Vox en Andalucía, que durante la campaña de junio de 2022 abogó por reducir cargas administrativas sobre actividades económicas ligadas a la caza, la agricultura y el medio rural, en conflicto declarado con parte de la normativa ambiental de origen autonómico y europeo. El acuerdo publicado antes de la investidura no especifica qué normas concretas serán objeto de revisión ni en qué plazos, un vacío que los grupos de la oposición han señalado como la principal incógnita del pacto. Ni el PP ni Vox han precisado públicamente el alcance material de ese mandato de desregulación.

La elevación a vicepresidencia no implica, según fuentes del PP andaluz, la segunda posición en el orden de sustitución del presidente, sino un rango protocolar que otorga al consejero de Vox acceso formal a las reuniones del Consejo de Gobierno con voz equiparada a la de los vicepresidentes populares. El alcance jerárquico exacto —si se trata de primera, segunda o tercera vicepresidencia— quedará fijado en el decreto de estructura del Gobierno que se publicará en el BOJA tras la toma de posesión, y ese detalle tiene implicaciones tanto protocolares como de sustitución automática en caso de ausencia del presidente.

Treinta minutos entre el anuncio y la votación: la mecánica del pacto

Moreno y Gavira comparecieron conjuntamente ante los medios a las 11:30 horas cuando la sesión de investidura estaba convocada para las 12:00. El exiguo margen impidió cualquier debate parlamentario previo sobre el contenido del acuerdo y limitó materialmente la capacidad de réplica de los grupos de la oposición antes de que comenzara la votación. Esa práctica no vulnera ningún precepto del Reglamento del Parlamento de Andalucía —que no establece un plazo mínimo de publicidad previa para los acuerdos de gobierno—, pero fue criticada por el PSOE-A, cuya portavoz, María Jesús Montero, la calificó de falta de respeto institucional a la cámara, según recogieron los medios presentes en la sesión.

El PP justificó el calendario señalando que los términos esenciales del acuerdo —calificado de 'acuerdo de programa', no de coalición formal— llevaban días negociándose y que la publicidad simultánea al arranque de la investidura respondía a un criterio de transparencia ordenada, según indicaron fuentes del equipo de Moreno. El texto completo del acuerdo, añadieron las mismas fuentes, se publicará en la web de la Junta una vez constituido formalmente el nuevo ejecutivo. Por Andalucía, la confluencia de izquierdas liderada por Inmaculada Nieto, rechazó tanto el fondo del pacto como su forma, y anunció una batería de preguntas parlamentarias dirigidas específicamente a la nueva consejería para exigir que se concrete qué normativa se pretende desregular.

Precedente histórico: por qué el caso andaluz supera el de Castilla y León

Desde la recuperación de la democracia, los ejecutivos autonómicos habían incorporado a socios de coalición de distinto signo ideológico —Esquerra Republicana en la Generalitat catalana con el PSC en 2003, Podemos en varias comunidades a partir de 2015, Ciudadanos con el PP en Madrid y en la propia Andalucía desde 2018—, pero ningún gobierno regional había otorgado a Vox una consejería con denominación propia hasta el acuerdo andaluz. El referente más próximo en el tiempo fue el Gobierno de coalición PP-Vox en Castilla y León, alcanzado en febrero de 2022 tras las elecciones anticipadas convocadas por Alfonso Fernández Mañueco, pero en aquel caso Vox obtuvo durante la primera fase la figura de procurador adscrito al gobierno sin cartera ministerial formal.

El caso andaluz supera ese precedente castellanoleonés en términos de integración orgánica: una consejería con denominación propia y rango de vicepresidencia implica responsabilidad directa sobre personal funcionarial, presupuesto sectorial y producción normativa en el ámbito de sus competencias. El Estatuto de Autonomía para Andalucía —aprobado mediante la Ley Orgánica 2/2007— no fija un número máximo de consejerías, dejando su configuración a la potestad del presidente de la Junta mediante decreto. Eso otorga a Moreno plena cobertura legal para crear o remodelar carteras sin necesidad de aprobación parlamentaria, una flexibilidad que ha utilizado en este caso para acomodar la exigencia de Vox sin alterar el núcleo del organigrama del PP.

Marco jurídico: cómo se formaliza la entrada de Vox en el ejecutivo

La arquitectura jurídica del proceso tiene dos fases diferenciadas. La primera, ya completada, es la parlamentaria: el Parlamento de Andalucía aprobó la investidura por mayoría simple, umbral exigido en segunda vuelta según el artículo 118 del Estatuto de Autonomía. La segunda es la administrativa: el presidente electo propone los nombramientos de los consejeros, que se formalizan mediante real decreto y se publican en el BOJA. Hasta que esos decretos no aparezcan en el boletín oficial, Vox no ejerce competencias ejecutivas reales ni dispone de estructura de personal propia adscrita a la consejería.

El acuerdo suscrito entre PP y Vox tiene, por tanto, naturaleza política y no normativa en su estado actual: compromete voluntades y distribuye carteras, pero no produce efectos jurídicos en el organigrama de la Junta hasta su trasposición en los decretos de estructura y nombramiento. El plazo habitual para la toma de posesión del gobierno andaluz tras una investidura ha sido históricamente de entre tres y diez días hábiles, según los precedentes de las investiduras de 2018 y 2022. Durante ese intervalo, el ejecutivo saliente continúa en funciones con competencias limitadas a la gestión ordinaria.

El mapa parlamentario y la posición de los grupos

El Parlamento andaluz resultante de los comicios de junio de 2022 presenta una distribución de fuerzas que otorga al PP una posición dominante: 58 escaños frente a los 30 del PSOE-A, los 14 de Vox y los 5 de Por Andalucía, según los datos oficiales de la Junta Electoral. Con esa aritmética, Moreno habría podido gobernar en minoría con apoyo puntual de Vox sin necesidad de otorgarle una consejería, tal y como hizo durante la legislatura anterior con el respaldo de Ciudadanos —que desapareció del Parlamento andaluz al no superar el umbral del cinco por ciento en 2022— y el apoyo externo de Vox. La decisión de integrar a Vox en el ejecutivo supone, por tanto, una opción política activa y no una exigencia aritmética.

La ausencia de Ciudadanos como actor parlamentario elimina el colchón centrista que durante la legislatura 2018-2022 actuó de contrapeso interno a las demandas de Vox. Ese equilibrio ya no existe en el nuevo ejecutivo, lo que otorga al partido de Santiago Abascal una posición de mayor palanca interna, aunque el PP subraya que Vox controla una sola consejería de las previstas en el organigrama. El PSOE-A, por su parte, ha anunciado que recurrirá ante el Parlamento todos los decretos que considere contrarios a la legislación ambiental o a los derechos del personal del sector público, y ha pedido que la nueva consejería comparezca ante la comisión parlamentaria correspondiente antes de aprobar cualquier iniciativa de desregulación.

Plazos e hitos: qué sucede a continuación

El primer hito inmediato es la publicación del decreto de estructura del Gobierno en el BOJA, que precisará la denominación definitiva de la consejería, su orden jerárquico en la vicepresidencia y las unidades administrativas que se le adscriben. A continuación, el nuevo consejero deberá comparecer ante la comisión parlamentaria de Turismo para presentar su plan de actuación, un trámite no vinculante pero con alto valor de escrutinio público y que los grupos de la oposición han anunciado que utilizarán para exigir concreción sobre el programa de desregulación.

En el plano presupuestario, la creación de una nueva consejería exige una memoria económica que justifique su estructura de personal y gasto corriente. La Ley Orgánica 2/2012 de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera obliga a las comunidades autónomas a mantener el equilibrio presupuestario o, en su defecto, a activar planes de corrección ante la AIReF. Cualquier incremento de gasto derivado de la nueva estructura deberá compensarse o integrarse en el techo de gasto ya aprobado para el ejercicio en curso, un condicionante que acota el margen de expansión orgánica de la consejería de Vox en el corto plazo. El calendario político añade una variable adicional: el horizonte de las elecciones generales condiciona los incentivos de ambos socios y convierte cada decisión de la nueva consejería en un escaparate de visibilidad electoral tanto para Vox como para el PP andaluz.

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