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Vamos niega acercamientos con el MIS que su diputada Claudia Ortiz dio por hechos

El Consejo Ejecutivo Nacional sostiene que «nunca ha existido» acuerdo con el Movimiento Izquierda Salvadoreña; Ortiz habló de contactos rumbo al proceso interno de 2027.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Un partido que se define por la transparencia se pasó la semana explicando lo que asegura que no ha pasado. El Consejo Ejecutivo Nacional de VAMOS negó cualquier acercamiento con el Movimiento Izquierda Salvadoreña, después de que la diputada Claudia Ortiz diera por hecho que esos contactos existieron en el marco del proceso interno de cara a las elecciones de 2027, según recogió otro medio. Entre el CEN y su propia diputada, alguien cuenta una historia distinta.

Conviene saborear la frase con calma: "nunca ha existido" ningún acuerdo con el MIS, sentenció la dirigencia. No "no lo consideramos", no "está en evaluación": nunca ha existido. Es el tipo de rotundidad que solo se emplea cuando la pregunta incomoda más de lo que debería, y que en política suele funcionar como el perfume que se echa uno cuando sabe que algo huele.

Y sin embargo ahí está Claudia Ortiz, diputada del propio VAMOS, hablando de acercamientos con esa misma izquierda como si fueran parte del paisaje previo a 2027. No se trata de una acusación externa ni de un rival buscando pleito: es una voz de la propia fracción legislativa la que puso el tema sobre la mesa. Cuando la contradicción nace puertas adentro, la palabra que corresponde no es "desmentido" sino "desorden".

Todo esto ocurre en pleno proceso interno del partido de cara a 2027, ese momento en que las estructuras de cualquier fuerza política se convierten en un hervidero de intereses, alianzas de conveniencia y versiones oficiales que se escriben y se reescriben según convenga. Un acercamiento con el MIS —una fuerza identificada con la izquierda salvadoreña, un espacio del que VAMOS ha querido distinguirse desde su fundación como opción distinta al bipartidismo entre ARENA y el FMLN— no sería un dato cualquiera si se confirmara: sería una redefinición de a quién le habla el partido y con quién estaría dispuesto a sentarse.

Que sea precisamente en ese momento cuando aparece la duda no es casualidad, es calendario. Los procesos internos son el terreno donde las fracciones disputan relato, y el relato aquí tiene dos versiones que no encajan: la de una diputada que asume que hubo contacto y la de una dirigencia que jura que jamás lo hubo. Alguien describe mal la realidad, y en un partido que se presentó como alternativa a la vieja política por su transparencia interna, esa discrepancia pesa más que en cualquier otro.

VAMOS, fundado contra la opacidad

Hay algo casi didáctico en el episodio. VAMOS surgió reclamando una forma distinta de hacer política, menos operadores de sombra, menos pactos bajo la mesa. Y su primera gran prueba de comunicación interna de cara a 2027 consiste, precisamente, en aclarar si hubo o no un pacto bajo la mesa. No hace falta ser malicioso para notar la simetría: se puede fundar un partido contra la opacidad y, aun así, tropezar con la piedra de nunca haber acordado quién cuenta la verdad puertas adentro.

La memoria salvadoreña reciente no escasea en rupturas internas: el FMLN vio marcharse a figuras que fundaron nuevas siglas, y ARENA sufrió la escisión que dio origen a GANA en 2010. Ninguna fuerza está a salvo de que la disputa por el relato termine partiendo a la militancia. VAMOS, con su reducida presencia en el Salón Azul de una Asamblea Legislativa de 60 curules, apenas puede permitirse una fisura pública de este tamaño cuando aún debe definir con quién se sienta y con quién no.

La dirigencia de VAMOS ya fijó su versión: "nunca ha existido" tal acuerdo. Falta que alguien se lo explique a Claudia Ortiz, o que ella le explique al CEN de dónde sacó la idea. Como ya se apuntó en El ocho por ciento sin partidas, la coherencia interna de una fuerza política se mide en los detalles que preferiría no airear. Mientras tanto, el partido que nació para vigilar al poder tendrá que empezar por vigilarse a sí mismo.

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