El indicador de mortalidad por causas tratables mide los decesos que podrían evitarse con atención médica oportuna y de calidad, por lo que funciona como termómetro de la capacidad de respuesta de un sistema sanitario. En el caso mexicano, la cifra resultó superior a la de Brasil, Argentina, Colombia y Perú, y duplicó la registrada en Chile, de acuerdo con el estudio trinacional que compara datos de 2024.
El reporte también midió la mortalidad por causas prevenibles, aquellas que se evitarían con políticas de salud pública como campañas de vacunación o control de factores de riesgo. Ahí la región promedió 167 muertes por cada 100 mil habitantes y la OCDE, 105, mientras que México reportó 176, la cifra más alta entre los países comparados en ese renglón.
México es la segunda economía y la segunda población de América Latina, pero ocupa el lugar 13 en esperanza de vida al nacer entre los países analizados, con 72.6 años para los hombres y 79 para las mujeres, según el documento. Las cardiopatías concentran 63% de las muertes en el país, seguidas de las enfermedades cerebrovasculares, con 15%.
El estudio detectó que la prevalencia de diabetes en Latinoamérica y el Caribe fue de 11% en 2024, frente a 8% en la OCDE. Dentro de la región, México, junto con República Dominicana y Guyana, superó 16% de prevalencia, la más alta del bloque analizado. En tabaquismo, México, Argentina y Guatemala presentaron las tasas más altas de consumo entre adolescentes de 13 a 15 años, con cifras superiores a 15%, de acuerdo con el organismo con sede en París y encabezado por el secretario general Mathias Cormann.
Reporte voluntario de errores médicos
El documento subraya que el reporte de eventos adversos y errores médicos es clave para una cultura de seguridad hospitalaria, pero solo Paraguay, Ecuador, Colombia, Brasil, El Salvador y Haití cuentan con sistemas obligatorios de notificación. México se ubica entre los ocho países con esquemas voluntarios y mantiene reportes solo parciales de incidentes de seguridad en pacientes. La OCDE señaló, además, que la política pública mexicana favorece a los trabajadores del sector formal, quienes acceden a atención de mayor calidad, mientras que en México y Perú la acreditación médica sigue sin un programa formal obligatorio.
El diagnóstico se suma a otros datos recientes del sistema sanitario y de seguridad social en el país, como la cobertura ante desastres que reportó la industria aseguradora cuando más de un millón de hogares del Pacífico contaban con seguro ante el huracán Polo. La fragmentación entre esquemas formales e informales de atención ha sido una constante desde la creación del Seguro Popular en 2003 y su posterior sustitución por el Insabi en 2020, mecanismos que buscaron universalizar el acceso sin cerrar por completo las brechas que ahora vuelve a documentar el organismo internacional.
"Los recursos y la infraestructura limitados, la resistencia a los cambios en la práctica clínica y la difusión inadecuada son las barreras más comunes para la implementación de las guías de alta calidad", expuso la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en el Panorama de la Salud presentado este martes.
El organismo, fundado en 1961, insistió en que la falta de reportes sistemáticos de incidentes impide que los sistemas de salud de la región transiten de una cultura de cumplimiento normativo hacia una de aprendizaje y prevención de errores médicos.