«Lamento anunciaros que no podré competir este año en Pekín. Mi rodilla no está como me gustaría y aún no estoy preparado para competir, pero espero poder hacerlo tan pronto como pueda. Echo mucho de menos los torneos, los aficionados y el ambiente. Lo pasé genial el año pasado, cuando gané el título. Estoy decepcionado por no poder defenderlo», declaró Jannik Sinner.
La lesión no es de carácter estructural: se trata de una inflamación tendinosa extraarticular por sobrecarga. Sinner se ha mantenido apartado de la competición desde julio, sin disputar los Masters 1.000 de Cincinnati ni de Canadá, ausente también del US Open y renunciando a representar a Europa en la Laver Cup.
El planteamiento del italiano sigue la hoja de ruta que marcó Carlos Alcaraz en procesos de recuperación anteriores: priorizar los plazos médicos sobre la urgencia competitiva, aun a riesgo de perder terreno en la clasificación. Esa cautela tiene un coste inmediato en el ranking ATP, que reparte los puntos de cada torneo por rondas superadas y obliga al campeón a defenderlos un año después.
La ausencia en Pekín le restará los 500 puntos que sumó como campeón defensor y dejará su casillero en 11.000 unidades. La cifra todavía le mantiene por encima de Zverev, pero el margen se reduce a poco más de un millar de puntos, distancia que el alemán podría recortar en el Masters 1.000 de Shanghái, donde defiende únicamente una tercera ronda.
El calendario del tramo final de temporada favorece a Zverev. El alemán afronta de aquí a diciembre una defensa de apenas 1.080 puntos: 100 en Pekín, 50 en Shanghái, 330 en Viena, 400 en París y 200 en las ATP Finals de Turín. Sinner, en cambio, debería defender más del triple si opta por completar la gira: 500 en Pekín, 50 en Shanghái, 500 en Viena, 1.000 en el Masters de París y 1.500 en las Finales de Turín, torneo que conquistó el curso anterior.
La ecuación deja al italiano ante una disyuntiva. Si decide no viajar a Asia para proteger la rodilla, alimentaría las dudas sobre su estado físico y entregaría prácticamente el liderato a Zverev antes de que arranque el tramo europeo. Si fuerza el regreso sin garantías médicas, se expone a una recaída que comprometería su planificación de cara a 2027.
La gira asiática marca así el pulso de una temporada masculina en la que Zverev ha fabricado un año histórico con las sobras de Alcaraz y Sinner, en paralelo a otros pulsos numéricos del deporte como la campaña de Mbappé por el Balón de Oro. El destino del número uno depende ahora de si Sinner reaparece en Shanghái.

