Sánchez llegó a Gavá en torno a las 12:00 horas, según las imágenes difundidas por OKDIARIO, único medio que ha documentado el despliegue. En el municipio le acompañaban Illa y la alcaldesa, Gemma Badia. El tamaño de la comitiva es similar al que el presidente movilizó el pasado jueves en San Juan del Puerto, un municipio de Huelva de poco más de 10.000 habitantes, donde recorrió varios puntos de la provincia con diez vehículos. En ambos casos se trataba de actos de partido, no de agenda institucional.
En su intervención centró las críticas en el PP y Vox, con especial atención a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Sobre Ceuta apenas se pronunció, y cuando lo hizo fue para reprochar a la oposición una actitud que calificó de «destructiva».
«Buscan la foto de la crisis, pero no quieren resolver la crisis de Ceuta», denunció Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante su intervención en la Fiesta de la Rosa de Gavá.
Mientras el presidente lanzaba esos reproches desde Barcelona, Ceuta volvía a movilizarse. Los vecinos de la ciudad autónoma protagonizaron una manifestación que culminó en la frontera de El Tarajal al grito de «¡Ceuta será la tumba del sanchismo!», en la línea de la protesta que ya bloqueó ese mismo paso fronterizo semanas atrás contra la gestión del Ejecutivo.
La agenda del presidente continúa este lunes con un viaje a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde según su Gobierno defenderá ante otros dirigentes internacionales la respuesta al aumento de la entrada de inmigrantes desde Marruecos y reivindicará el modelo migratorio que impulsa España. Sánchez sostendrá que una entrada de unas 80.000 personas no podía preverse, al no existir avisos de los servicios de inteligencia que permitieran anticiparla.
Esa defensa se producirá con la situación todavía abierta sobre el terreno. Moncloa reconoce que Ceuta es ya la prioridad número uno del Ejecutivo, pero alrededor de 10.000 inmigrantes irregulares permanecen en la ciudad y unos 3.000 siguen sin plaza de acogida en los campamentos tras casi dos meses de crisis.
El contraste entre la agenda de partido y la situación en la ciudad autónoma se enmarca en el pulso migratorio que domina el arranque del curso político. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, prometió esta semana cerrar España «a cal y canto» a quien venga «a saltarse la ley», en un endurecimiento del discurso de la oposición sobre la respuesta del Gobierno.


