El paciente había ingresado semanas atrás con síntomas compatibles con la forma neuroinvasiva de la enfermedad, la variante más grave de la infección por el virus del Nilo Occidental y la que concentra la práctica totalidad de los desenlaces mortales asociados a este patógeno en España. Este perfil —persona mayor de 60 años, a menudo con patologías previas— coincide con el de la mayoría de fallecidos en brotes anteriores.
Según ha trasladado la Consejería, Sevilla encabeza este verano el recuento de contagios en Andalucía con nueve casos confirmados, una cifra que se sitúa muy por debajo del registro de 2024, cuando la comunidad vivió su peor brote en más de una década. La comparación interanual apunta, por tanto, a una temporada de menor intensidad epidemiológica pese al fallecimiento confirmado esta semana.
Cómo circula el virus en el bajo Guadalquivir
El virus del Nilo Occidental es una arbovirosis transmitida por la picadura de mosquitos del género Culex, que se infectan al alimentarse de aves portadoras, principalmente especies migratorias que actúan como reservorio natural. El ciclo de transmisión se intensifica en los meses cálidos, entre junio y octubre, coincidiendo con la mayor actividad de estos insectos en zonas húmedas, marismas y regadíos, hábitats abundantes en el bajo Guadalquivir.
Aznalcázar, el municipio donde se ha detectado el nuevo caso leve, se encuentra en el entorno del Parque Nacional de Doñana y las marismas del Guadalquivir, una zona sometida a vigilancia reforzada. La provincia de Cádiz y el área metropolitana de Sevilla protagonizaron en 2020 el mayor brote registrado hasta entonces en España, con varios fallecidos entre residentes de edad avanzada, un episodio que llevó a intensificar la detección en toda la comarca.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que aproximadamente el 80% de las personas infectadas no desarrolla ningún síntoma, mientras que el resto puede experimentar fiebre, dolores musculares, cefaleas o erupciones cutáneas de intensidad leve. Solo en menos del 1% de los casos la infección progresa hacia formas graves, como meningitis o encefalitis, que afectan sobre todo a mayores de 60 años o personas con el sistema inmunitario debilitado.
No existe en la actualidad una vacuna autorizada para humanos ni un tratamiento antiviral específico contra esta enfermedad, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades. El abordaje clínico se limita al manejo sintomático y de soporte en los casos que requieren hospitalización, lo que convierte la prevención de la picadura del mosquito vector en la principal herramienta de control disponible.
Un dispositivo de vigilancia activado desde 2020
La vigilancia epidemiológica del virus en España se apoya en una red de detección en humanos, equinos y aves, coordinada entre el Ministerio de Sanidad y las consejerías autonómicas, en aplicación del protocolo de vigilancia de fiebre del Nilo Occidental. La enfermedad es de notificación obligatoria y su seguimiento se reforzó tras el brote de 2020. El Instituto de Salud Carlos III, a través de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, centraliza los datos autonómicos y elabora informes de seguimiento durante la temporada de mayor riesgo.
Los ayuntamientos del bajo Guadalquivir, en coordinación con la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, aplican de forma periódica tratamientos larvicidas en balsas, acequias y zonas encharcadas como medida de control vectorial, una estrategia que se intensifica en los meses de verano cuando se detectan los primeros casos de la temporada.
Las autoridades sanitarias andaluzas mantienen recomendaciones dirigidas a la población de las zonas afectadas: evitar la acumulación de agua estancada en el entorno doméstico, usar repelentes homologados y prendas que cubran la piel durante las horas de mayor actividad del mosquito —al atardecer y al amanecer— e instalar mosquiteras en ventanas y cunas en las áreas rurales próximas a marismas y cultivos de regadío.
La Consejería de Salud y Consumo no ha detallado si prevé reforzar las medidas de vigilancia en el área de Aznalcázar tras la confirmación del nuevo caso. En brotes anteriores, la Junta ha activado protocolos adicionales de fumigación y control cuando se han detectado contagios en núcleos próximos a espacios naturales protegidos como Doñana.
El balance definitivo de la temporada 2026 dependerá de la evolución de los casos en las próximas semanas, el periodo de mayor riesgo según los patrones estacionales observados en brotes anteriores. La ventana de circulación del virus suele extenderse hasta el final del otoño, cuando el descenso de las temperaturas reduce de forma notable la actividad del mosquito vector y la Consejería cierra el recuento anual de casos y fallecidos.

