La votación se produjo durante el debate sobre el informe relativo a la protección de la integridad territorial de los Estados miembros frente a amenazas híbridas, un texto que aborda fenómenos como la desinformación, los ciberataques o la instrumentalización de flujos migratorios por parte de terceros países. Patriotas por Europa planteó extender el foco más allá del flanco oriental —la frontera con Rusia y Bielorrusia— para incluir explícitamente el Mediterráneo, el norte de África y el Sahel como espacios donde también se libran este tipo de tensiones, y que la instrumentalización de la inmigración ilegal por terceros países figurase en cualquier definición común de guerra híbrida. Ambas peticiones fueron rechazadas.
Entre las enmiendas descartadas figuraba la de calificar como "manifiestamente insuficientes" las disposiciones europeas vigentes sobre instrumentalización migratoria, así como la de garantizar el retorno inmediato de las personas utilizadas con fines de presión política por Estados u organizaciones hostiles. Tampoco prosperó la propuesta de suspender la financiación europea a países que dirijan o faciliten flujos migratorios irregulares como parte de una estrategia híbrida.
La enmienda que pedía revisar con urgencia los fondos que la Unión Europea transfiere a Marruecos para la gestión migratoria, en relación directa con lo sucedido en Ceuta a finales de julio, tampoco obtuvo respaldo mayoritario. Patriotas por Europa reclamaba además que se reconociera el episodio como una "operación planificada", apoyándose en un informe de la unidad de inteligencia de la Policía Nacional remitido a la autoridad judicial, y que se exigieran a la Comisión, al Consejo y a la Alta Representante medidas diplomáticas, financieras y restrictivas contra los responsables.
La formación liderada en la Eurocámara por Jorge Buxadé expresó su malestar por el sentido del voto del PPE, al que acusó de incoherencia entre su discurso público y su posición en la votación.
"Lamentamos la actuación del grupo popular que resulta especialmente grave. El mismo día en que proclamaba en Estrasburgo que 'Ceuta es España, Ceuta es Europa' votaba contra la enmienda que exigía un pronunciamiento específico del Parlamento Europeo sobre el ataque a Ceuta y medidas contra sus responsables", concluyó Patriotas por Europa.
La votación llega semanas después de que el propio Parlamento Europeo condenara el "ataque" de Ceuta y pidiera una investigación independiente, lo que expone la distancia entre esa condena institucional y el rechazo posterior a medidas concretas de revisión de fondos y calificación del episodio como operación planificada. También quedó descartada la enmienda que proponía retirar la financiación europea a las organizaciones no gubernamentales que, a sabiendas, faciliten la entrada irregular de migrantes hacia las fronteras exteriores de la Unión.
El informe final de Juknevičienė mantiene el foco prioritario en el flanco oriental, en línea con las prioridades que la OTAN y la Comisión Europea han marcado desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, mientras la presión migratoria en la frontera sur queda tratada de forma menos específica. Este tratamiento diferenciado del flanco sur no es nuevo: la instrumentalización migratoria como arma diplomática ya se documentó en la crisis de mayo de 2021, cuando más de 8.000 personas cruzaron a Ceuta en dos días en plena tensión entre Madrid y Rabat por la acogida del líder del Frente Polisario.
El episodio se inscribe en el debate sobre la gestión de la frontera sur, en el que Frontex ha cifrado en 74.000 las entradas irregulares a la UE hasta agosto, un 35% menos que en el mismo periodo del año anterior, aunque con incrementos en rutas concretas que mantienen la presión sobre España.

